Violencia no

No se trata de una incitación a que cada uno haga lo suyo para concretar una hecatombe porcina. No. El adhesivo que algunos exhiben en Montevideo y que expresa "mate un chancho", se refiere a otra cosa.

Es una campaña agresiva contra los inspectores de tránsito, a quienes se les aplica un nuevo mote, más hiriente que otros, anteriores. Algo que resulta condenable, por más erradas que hayan sido ciertas actuaciones recientes de dichos inspectores.

La violencia tiene ramificaciones en todo el país. En Tacuarembó, temerosos de ser agredidos, los inspectores no salen a trabajar de noche. El sábado pasado, un joven golpeó a un inspector y fue detenido. Es un clima que se extiende en forma preocupante.

Más arriba mencionábamos actuaciones erradas de los inspectores. Las ha habido y es comprensible que ellas generen una caída en la simpatía de los uruguayos hacia estos funcionarios en general.

Uruguayos que a menudo ven a los guardianes del tránsito más aplicados al control del pago de patentes, a la verificación del estacionamiento tarifado, a la vigilancia de las matrículas de vehículos de otros departamentos, que a lo que debería ser su función primordial: garantizar la seguridad en la circulación. Y no preocuparse solamente por aplicar las sanciones que le rinden a las arcas comunales y a sus bolsillos (cobran un porcentaje de las multas).

Además, se trata de actuaciones muy a menudo llevadas a cabo con grosera altanería, de lo cual fue arquetípico el incidente en el que resultó destratada una automovilista que se atrevió a filmar una infracción cometida por inspectores.

Nada de esto justifica la violencia o la incitación a la misma, ni aun en broma.

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