ENRIQUE BELTRÁN
Una característica de la gestión comunal en estas dos décadas, ha sido el encierro de la información. Tanto para la opinión pública, como para los órganos de contralor. Se diría que aquello de "Mi Casa", leyenda del novel escudo que inventaron para la ciudad, trasuntaba un subconsciente que la comuna era cosa propia. Años después, se cambió el escudo, más discreta se hizo la leyenda y más consciente aquella pretensión. Es así que querer informarse de aspectos importantes de su gestión, es, como curiosear en vida ajena. A pesar del cuidado para que no trascendiera lo que ocurría, se hincharon tanto algunas irregularidades, que rompieron la mordaza que las tenían calladas. Así ocurrió con las pérdidas varias veces millonarias de los casinos municipales. El velo que cubría ese entuerto empezó a descorrerse cuando una partida, tímidamente, dio esa noticia en una de las Rendiciones de Cuentas. Fue un edil blanco que reparó en ello y alzó su voz de alarma. Desde entonces se soltó la cuerda, que no ha desatado del todo el enorme paquete que muchas otras cosas parece tener por despejar.
Grandes han sido también las desventuras del ex hotel Carrasco. Forman parte de ellas su decadencia y saqueo, sus fracasados intentos de reconstrucción, los millones de pesos allí perdidos, las nuevas y largas parálisis después de tales derroches. Al cabo de los veinte años se adjudica, después de otra licitación, la realización de un nuevo hotel casino. Oh casualidad que sea cerca de las elecciones, cuando parezca sacudirse lo que ha sido una larga y dispendiosa modorra. Pero, con el comienzo de las tareas sobreviene la primera sorpresa. La empresa Dongara S.A. que también se había presentado en la licitación, impugnó la decisión de la Intendencia. Denuncia graves incumplimientos en la adjudicación, reclama su nulidad, la parálisis de la obra y solicita se la conceda de acuerdo, a su mejor derecho. Serias son las impugnaciones con que funda su reclamación mientras son esquivas las precisiones de la intendencia. Una vez más, estos tropiezos e irregularidades vuelven a jalonar esta historia, que como el cuento del gallo pelado, arriesga siempre estar por empezar.
Otra sorpresa es la que nos informa el destacado aviso publicitario de la empresa Giraldor S.A. de hace pocos días. Se denuncia en él, una serie de irregularidades que habrían rodeado la adjudicación del servicio de los refugios peatonales en las postrimerías del actual mandato. Estos son algunos hechos, que por su propia naturaleza, han saltado los bloqueos en que suele desenvolverse la política de la Intendencia. Pues ha predominado, con diferencia de matices, la desinformación, el rechazo de las comisiones investigadoras, la frecuente sordera a los requerimientos del Tribunal de Cuentas, en fin, la negativa a la transparencia. Apuntan al empeño del secreto de lo que ocurre adentro, aún si se sospecha de su mal olor. Es dable preguntarse cuál sería el panorama real de lo que ha venido ocurriendo en estos períodos comunales si hubiesen podido actuar, con alguna eficacia, los mecanismos de contralor previstos por la Constitución y la ley. Más apremiante es aún preguntarse si no se apostará a la noche con una intendenta comunista, que ha elegido esos regímenes totalitarios como inspiración y modelo, a pesar de las terribles historias que acumulan y del odio a la libertad y a la justicia que cultivan.
"Peor aún los riesgos que asoman, que las malas gestiones comunales".