El rezongón y querible ogro sigue cosechando adhesiones, y hasta se da el lujo de inaugurar festivales dedicados a la promoción de un cine que realmente importa. La cuarta entrega de las aventuras de Shrek, titulada Shrek forever after, tuvo su estreno mundial el miércoles en el teatro Ziegfeld de Nueva York, en la función de apertura de la novena edición del Festival de Cine de Tribeca, esa manifestación cinematográfica de la gran Manzana promovida por Robert De Niro.
La cuarta y presuntamente última película sobre el ogro verde y sus amigos es también la primera de la franquicia en 3D, ese juguete de moda. El estreno comercial norteamericano está previsto para el 21 de mayo. La película reúne una vez más las voces de Mike Myers (Shrek), Cameron Diaz (Fiona), Eddie Murphy (el Burro) y Antonio Banderas (el Gato con Botas).
La película arranca con su protagonista enfrentado a una crisis existencial: padre de tres hijos, ogro lamenta la pérdida de las libertades de la juventud en los que todos le temían. Las circunstancias llevan a Shrek a realizar un pacto con el malvado hechicero Rumpelstiltskin (que tiene la voz de Walt Dohrn, y a partir de ahí se desarrolla una serie de episodios rocambolescos que derivan en que Shrek nunca nació, y por lo tanto mucho menos pudo haberse casado con Fiona. Como resultado, todo el universo de Shrek cambia. Al no interactuar con el ogro verde, la existencia de los otros personajes de cuento de hadas sufre mutaciones inesperadas: el Hombre de Genjibre, por ejemplo, en lugar de ser un tipo tímido y sumiso se convierte en un guerrero de `kickboxing`.
Uno de los cambios más insólitos lo padece el Gato con Botas, que en lugar de ser un elegante espadachín (no en vano habla como Banderas, quien también fue El Zorro) luce obeso y perezoso. Ni siquiera lleva botas.
En el festival se dijo que el Gato se roba el `show`, y Banderas estuvo ahí para respaldarlo. En su opinión, la serie de Shrek ha sido tan popular porque llega al mismo tiempo a los niños y a los padres. Más allá de los cambios hay por supuesto rasgos que se mantienen, entre ellas las alusiones cinéfilas y a las canciones populares, características de la franquicia.