Crece el interés de inversores nacionales en reflotar plantas de abasto que estaban paralizadas, mejorar su capacidad productiva y habilitarlas para la exportación. Hoy se firma la adjudicación del abasto de Salto y Rivera ya tiene su frigorífico.
Primero fue el desembarco de grupos extranjeros en los frigoríficos exportadores, donde la mayor inversión la realizó Marfrig Alimentos, la empresa brasileña que lidera Marcos Molina, que hoy opera cinco plantas en Uruguay. Luego llegó el grupo inglés de Terry Johnson, que construye la planta frigorífica modelo en Durazno, perteneciente a Breeders & Packer, pero que también compró Frigorífico Solís.
Ahora, otros grupos, pero de capitales nacionales están apostando a reflotar pequeños frigoríficos que antes estaban en manos de los gobiernos departamentales con el fin de ponerlos a trabajar, primero dedicados al abasto, y luego apuntando a habilitarlos para llegar con su carne a terceros países.
Hoy uno de esos grupos inversores firma la adjudicación de la licitación por el abasto de Salto, paralizado desde la década del 90. Los empresarios uruguayos apuestan a faenar ovinos y bovinos para volcarlos al mercado interno, pero una vez mejorada la capacidad de frío, buscarán que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca habilite la planta para terceros países. A partir de ahí, comenzarán a apostar al mercado de Israel, donde ya están exportando carne uruguaya.
Las inversiones serán de varios millones de dólares y crecerán a medida que se vaya incrementando la capacidad de frío - uno de los puntos flojos de esta planta salteña- con una buena capacidad para faenar ovinos y ubicada en una zona de altísima producción.
Por otra parte, el viejo abasto municipal de Rivera, clausurado en febrero de 2009, quedará operativo nuevamente antes de fin de año, luego de que otro grupo inversor de capitales nacionales lo reflotara.
Gustavo Bornhoffer y Andrés Gutman presentaron en Rivera el proyecto conocido como Norfrig. La capacidad de faena de este frigorífico será de 400 vacunos y 2.000 ovinos día, previéndose una inversión global de US$ 8 millones, que se irá haciendo en forma gradual.
Los empresarios primero adecuarán el antiguo matadero municipal para una faena combinada de vacunos y lanares. Posteriormente, contiguo a esta planta, instalarán el nuevo frigorífico para faena exclusivamente bovinos. Recién en una tercera etapa, el viejo matadero se convertirá en un frigorífico exclusivo dedicado a los ovinos.
El objetivo final es contar con una planta de faena y desosado dedicada a la exportación y ganar la mayor parte de los mercados que se pueda. La inversión estimada en la segunda fase será de US$ 5 millones. El mundo precisa carne y Uruguay tiene la gran oportunidad de acentuar su rol como proveedor en el mercado mundial donde la demanda crece. En lo interno, también sube el consume per cápita; está en 57 kilos.
Apuesta: El consumo interno de carne está creciendo y llegó a 57 kilos per cápita al año.