THE NEW YORK TIMES | LARRY ROHTER
Roberto Carlos ha sido durante tanto tiempo una presencia constante de la música pop que cuando emergió lo llamaron "el Elvis Presley de Brasil", y hasta fue telonero en un espectáculo de Bill Haley and his Comets.
Cincuenta años, ciento veinte millones de discos vendidos y varios cambios de estilo después, se lo describe en cambio como el Frank Sinatra de América Latina.
Ningún latinoamericano ha vendido más discos que Roberto Carlos, cuyas actuaciones el pasado viernes y sábado en el Radio City Music Hall de Nueva York forman parte de una gira norteamericana que conmemora los cincuenta años de su primera grabación. Preguntado por el secreto de su éxito, y la respuesta subraya el elemento camaleónico de su carácter y sus gustos.
"Escucho todo tipo de música, desde la bossa nova al `country`, y siempre me arriesgo", declara el cantante (69 años) durante una entrevista telefónica. "Pero el rock, su ritmo y su instrumentación son siempre mi estilo, si bien me he suavizado un poco".
En sus comienzos, como líder del movimiento de la Joven Guardia, Roberto Carlos obtuvo algunos de sus mayores éxitos con versiones del pop y el rock americano. Pero hacia 1965 se convirtió en compositor de canciones que llegaron al público, generalmente escritas en colaboración con su amigo y colega Erasmo Carlos Esteves.
Complicidades. La sociedad ha continuado y producido más de quinientas canciones, muchas de las cuales han sido grabadas por otros artistas. Los críticos brasileños suelen comparar al dúo con Lennon y Mc-Cartney, no solamente por su vasto trabajo sino también por las diferencias de estilo y gusto entre ambos.
"No pasan mucho tiempo juntos, pero hay una química casi perfecta entre los dos cuando escriben", sostiene Paulo Cesar de Araújo, autor de la biografía Roberto Carlos: en detalle. "Erasmo es más duro, tiene el rock en las venas, mientras Roberto tiende a ser más suave y romántico".
A mediados de los sesenta, Roberto Carlos comenzó a grabar también en español, con un ojo puesto en su vecino mercado argentino. Evolucionó hasta convertirse en un `crooner` romántico, mezcla de Sinatra y Tony Bennett que cantaba también boleros y otros estilos latinos, y su popularidad se disparó, llegando hasta México y convirtiéndolo en un rival de Julio Iglesias.
Desde los años setenta, sus composiciones más populares han sido baladas románticas y no los temas rockeros de sus comienzos. Uno de sus grandes éxitos, Amigo, fue uno de los favoritos del papa Juan Pablo II, y se lo escuchaba a menudo durante sus visitas a América, algo que al cantante le resulta particularmente gratificante. "Soy religioso, soy católico, me gustan los mensajes", declara.
Incluso cuando canta en tonos altos y enérgicos, su voz se impregna de cierta melancolía. Su vida no ha sido fácil: perdió parte de su pierna en un accidente ferroviario siendo un niño; su hijo, Roberto Jr., es ciego; y en 1999 su tercera esposa, Maria Rita, a la que ha llamado el amor de su vida y la inspiración para sus canciones más románticas, murió de cáncer a los 38 años.
En los años noventa, Roberto Carlos se convirtió en un obsesivo-compulsivo. Tuvo que dejar de cantar algunos de sus mayores éxitos porque contenían algunas palabras que se volvieron "tabú" como "mal" y "mentira", y se reforzaron algunos de sus `tics` sobre el escenarios, como aparecer sobre un fondo azul y siempre vistiendo de blanco. En 2004 reconoció públicamente sus problemas y anunció a la prensa que "sus manías estaban incomodándolo" y que había decidido someterse a tratamiento. Como resultado, sus actuaciones se han vigorizado en años recientes.
"Siempre me he sentido cómodo en el escenario, y no me acuerdo de mis obsesiones cuando estoy allí", afirma al ser preguntado sobre el tema. "Es cierto que hay algunas canciones que no puedo cantar, y otras en las que debo sustituir alguna que otra palabra. Pero he vuelto a cantar muchas de ellas, y espero que algún día podré cantarlas todas. Sé que cuando salgo me voy a encontrar con el afecto del público, y eso me tranquiliza", dice también. "Hay que ver las cosas de manera positiva".
JOBIM. El proyecto de Roberto Carlos inmediatamente anterior a su gira de aniversario fue una colaboración con Caetano Veloso, un tributo en clave de bossa nova en CD y DVD a Antonio Carlos Jobim. Para Roberto Carlos, el proyecto implicó un regreso a sus raíces y al mismo tiempo pareció augurar un nuevo cambio de estilo.
"Fue una fecha clave", sostiene Nelson Motta, compositor, productor y autor que recuerda haberlo visto en sus comienzos, cuando lo consideraban apenas como un clon de Joao Gilberto.
"Hay que ser muy bueno para que digan eso de uno", señala Motta. "Es como que te acusen de ser una copia de Pelé jugando al fútbol. Pudo en determinado momento desplomarse en esos discos románticos y religiosos, pero ahora lo veo vital y animado, y me hace desear escuchar su próximo disco".
Obsesivo: Hay todavía palabras y canciones que ha debido borrar de su repertorio.
La emoción inundó a una multitud
Prácticamente al final de su actuación, y sin previo aviso, la orquesta que acompañaba a Roberto Carlos en el primer recital de Radio City Hall comenzó a tocar el tradicional Feliz cumpleaños. El lugar estaba repleto de estadounidenses y brasileños: El Rey cumplía 69 años, y 50 de la grabación de su primer disco. La emoción y la sorpresa de Carlos llegó al clímax cuando ingresó al escenario una enorme torta. La fiesta estaba completa.
El concierto formaba parte de una extensa gira que el cantante y compositor brasileño está realizando por Estados Unidos. Y como corresponde a los honores de un monarca, el público no paró de aplaudir, llorar, gritar y cantar Emociones, Lady Laura, Mujer pequeña, Jesucristo, Desahogo, El gato en la oscuridad, Detalles, una de sus preferidas.
Algunos no perdieron la oportunidad para dejar una rotunda constancia de la admiración por ícono popular: en sendos carteles y pancartas anotaron frases de entrega incondicional, como "Tú eres parte de mi vida", "Hoy se cumple mi sueño", "Gracias a Dios por Roberto Carlos".
Idolatrado, denostado y también reconocido por algunos de sus pares más valiosos como un maestro, Roberto Carlos sintetiza todas las características de un mito que mantiene una vitalidad poco frecuente.
Etapas de una carrera muy creativa
Nacido como Roberto Carlos Braga en un pueblito del interior del Brasil, actuó por primera vez en una radio local a la edad de nueve años. Inspirado por Elvis y Little Richard, viajó a Rio en su adolescencia, cantando y tocando la guitarra en bandas como The Sputniks hasta que consiguió su primer contrato como solista.
Su estilo de vida sigue siendo bastante recoleto, y trató de oponerse a la distribución de la biografía de Araújo considerándola una invasión de su privacidad. Vive en un barrio no especialmente "residencial", y habitualmente evita asistir a conciertos, partidos de fútbol u otras manifestaciones multitudinarias donde pueda ser objeto del indiscreto interés mediático. "A todos nos gusta un poco de privacidad, algo de libertad, y trato de proteger eso", declara.
Caetano Veloso, habitualmente señalado como un vanguardista y un amante de los experimentos, cita empero a Roberto Carlos como una de sus grandes influencias, y en su libro de memorias "Verdad tropical" lo define como "la simbólica presencia de Brasil". Caetano elogia igualmente el trabajo inicial de su colega, equiparándolo al de los Beatles o los Rolling Stones, aunque agrega que estaba "más cerca de Motown o de James Brown que de un grupo neo-rock británico".