MATÍAS CASTRO
Cuesta imaginarse a la vocalista de una banda de heavy metal europea haciendo caras graciosas. Sin embargo Simone Simons las hace y hay muchas fotos de eso en Internet. Es una muestra de que no es una metalera común y corriente.
"Soy como soy. La gente me ve en los pósters y se crea una imagen. Pero esa es una imagen congelada. Por eso me gusta publicar otras fotos mías en mi cuenta de Twitter, y así la gente me puede ver a la luz del día, como una persona común. Me gusta que la gente pueda ver que la cantante de Epica es una chica pelirroja con ojos azules. Es como el detrás de cámaras de la vida de una estrella de rock", dice la mezzo soprano holandesa, de 25 años.
Epica, su banda, se presentará este martes en el Teatro de Verano. Pero ya no se espera encontrar una sorpresa como la vez anterior, cuando tocaron en la rambla de Montevideo ante un público enorme que los veía por primera vez y los recibía con una respuesta impresionante. Aquel fue un recital extraño, que combinó el metal sinfónico que ellos hacen, con murgas y otros estilos. Y la banda recuerda muy claramente esa experiencia. "Esa vez mucha gente no nos conocía ni sabía qué esperar, y al final todo funcionó muy bien. En los últimos dos años nuestra base de fanáticos ha crecido mucho en Uruguay. Recibimos muchos correos desde allí y por eso hemos resuelto volver", cuenta Simons.
Ahora llegan con otro disco más, el cuarto en el que canta Simons. Design your universe, editado el año pasado, es un potente viaje que cruza el heavy metal, el canto de Simons y las brutales voces de Mark Jansen, el fundador de la banda. "La mayoría de la gente le gusta, aunque no a todos le gustan los gruñidos de Mark o mi voz", comenta la cantante. "Una de las cosas que intentamos hacer en las canciones de Epica es combinar partes más extremas, más pesadas de verdad y llevarlas armónicamente con momentos muy distintos. Es un poco jugar al efecto La bella y la bestia y creo que funciona bien al final. En las partes más pesadas tenemos a Markus y en lo más melódico aparezco yo, y las dos cosas funcionan juntas".
Esa combinación entre lo oscuro y pesado y lo iluminado y más bien majestuoso, es la marca de fábrica de la banda. Este disco, en particular, tiene más aires de grandilocuencia, casi al estilo del Mutter de Rammstein, aunque con mayor énfasis en los desarrollos orquestales que no merecen otro adjetivo que "épicos".
La banda nació en Holanda y ha recorrido unos cuantos países con sus giras y sus discos. En esta ruta han tenido la oportunidad de cruzarse con los públicos más diversos. Simons destaca, por ejemplo, el público argentino, que resistió firme a pesar del calor que obligó a la producción a tirar agua.
"En todos los sitios de Latinoamérica en los que hemos estado más o menos siempre es lo mismo, la reacción es muy buena del público. Y Uruguay es como un pequeño secreto para nosotros por la sorpresa. En Europa tienes públicos muy diferentes, como en Alemania, Holanda, España y Francia. Estos últimos tienen esa cosa latina y son más ruidosos. Los alemanes son más calmados, disfrutan el show y demás, pero son mucho más tranquilos".
PENSAR. La música de la banda, que es heredera de los finlandeses Nightwish, no tiene nada de tranquilidad, sino más bien lo contrario (aunque la tapa de su último disco aluda a una suerte de armonía cósmica). Irónicamente, Simons dice que cada vez más se interesa por el jazz. Pero ese tema vendrá después, ya que su objetivo ahora es la música de Epica. "Lo que tocamos es música que nos gusta y que a la gente le gusta. Es muy bueno poder hacer música sobre cómo somos y que la gente lo disfrute. Y no es solo una cuestión de la música, sino también de las letras. Uno trata de no escribir de los pájaros y las abejas, sino de asuntos políticos y religiosos. Intentamos que si la gente lee nuestras letras tenga algo para pensar. La gente las lee y por eso tenés que responderles de una buena manera".
Simons se formó cantando en un coro y durante un tiempo compartió esa ocupación con sus primeros ensayos con Epica. Esa cruza de experiencias es lo que la hace ser una figura interesante en el panorama del metal europeo. En el blog que tiene en su sitio web, la cantante incluye apuntes que parecen muy alejados a lo que se puede asociar con la sensibilidad de un metalero: caminatas, mañanas soleadas y visitas por distintas ciudades.
"Bueno, soy un ser humano y tengo sentimientos y debilidades como cualquier persona. La otra vez yo estaba viajando en tren y me puse a hablar con un tipo. Me preguntó a qué me dedicaba. Le conté que estaba en una banda de gira. Y me preguntó qué banda. Le dije que hacíamos metal y me dijo que no esperaba eso, que me veía como una chica inocente que no podía estar en una banda así. Es que si me ves en la vida cotidiana me gusta vestir casual, con ropa colorida. Sobre el escenario actúo más como la chica roquera, con ropa de cuero y cosas así. No me preocupa mucho este tema de las apariencias. Antes me preocupaba, pero crecí. Y la ropa casual es más cómoda que el cuero".
Jazz y familias
Jazz, rock, pop, metal, son algunos de los intereses musicales de Simone Simons. "No sé si se puede combinar todo en un solo disco", dice en referencia a sus planes para hacer por lo menos dos discos solistas junto a su novio. En cualquier caso, su primer objetivo es grabar jazz con su pareja. Hacia adelante todavía tiene expectativas con Epica y el mundo del metal. Y tiene otros planes: "Me imagino con una gran casa y una familia grande. Espero todavía estar cantando. Pienso que en unos diez años ya tendré familia. Creo que esas son las cosas más importantes en la vida".