EDUARDO DELGADO
Una mujer, hoy bajo el sistema de protección de testigos y cuyo testimonio fue determinante para el procesamiento del abogado Carlos Curbelo Tammaro, fue acusada de haberle mentido a la Justicia por otro de los implicados: Ruben Weiszman.
"Campanita" fue de las operaciones más importantes contra el narcotráfico en Uruguay. Incluyó la incautación de más de 300 kilos de cocaína, armas, dinero, propiedades y vehículos.
Hay más de 20 procesados por este caso -entre ellos el contador Weiszman y Curbelo Tammaro- y tuvo la particularidad de que se utilizó la figura del colaborador, en un expediente que no es tramitado por un juzgado especializado en crimen organizado.
Para el procesamiento de Curbelo en noviembre de 2009 fue relevante la declaración de una testigo protegida, que fue parte de la maniobra y acordó con el juez penal Federico Álvarez Petraglia y el fiscal Diego Pérez brindar información a cambio de no ir a prisión, mecanismo previsto en la ley antilavado de junio de 2009.
Días atrás, Weiszman -procesado por lavado de activos en junio de 2008- presentó un escrito a Álvarez Petraglia, en el que sostiene que la colaboradora mintió a sabiendas en información que aportó sobre un edificio en Punta del Este que vinculó a operaciones de lavado de dinero y que en realidad fue un negocio legal con inversores canadienses.
"Ha quedado demostrado el origen canadiense de la inversión realizada en la compra del Edificio Marina Roosevelt", sostiene el escrito presentado por Javier Simonetti y Enrique Moller, abogados de Weiszman. Para demostrarlo, incluyeron documentación que comprueba los giros bancarios provenientes de Canadá y de que la institución bancaria que intervino tenía conocimiento de esta inversión.
Por ello sostienen que la colaboradora "ha faltado a la verdad en tanto tenía conocimiento del origen canadiense de la inversión y faltó a la verdad nuevamente en cuanto al precio de la compraventa informado a la sede, tergiversando la realidad de manera conveniente a sus intereses", expresa el escrito.
Los abogados aclararon que presentaron la denuncia contra la testigo en el expediente del caso Curbelo -que si bien tiene conexión a la Operación Campanita no es por el que está procesado su defendido- porque Weiszman quiere "el esclarecimiento de la verdad" que "se ha tergiversado".
Los abogados recordaron que Weiszman dijo cuando declaró por la Operación Campanita que la inversión en el edificio de Punta del Este era canadiense, pero que esto "jamás se investigó" si era cierto.
"Se tomaron en cuenta, por encima de cualquier explicación que fuera dada oportunamente, las expresiones de la señora colaboradora, quien además no presenta prueba alguna de sus dichos y aun así es amparada por la Justicia", dicen.
Agregaron que el secretario antilavado Ricardo Gil -el perito designado por la Justicia para este caso- no reparó en este punto.
Procesada. La testigo protegida -quien fue procesada por Álvarez Petraglia a principios de 2009, cuando era juez en Maldonado- resultó nuevamente procesada y con prisión en febrero de este año por apropiación indebida, tras ser denunciada por alquilar dos chalets en Punta del Este y no entregarle el dinero a sus propietarios.
Por entonces, Álvarez Petraglia denunció una campaña para "desacreditar" a la colaboradora.
Presos en sus casas
Ruben Weiszman fue procesado en junio de 2008 por un delito continuado de lavado de activos y está en prisión domiciliaria por decisión de la Suprema Corte. Carlos Curbelo Tammaro fue procesado en noviembre de 2009 por asistencia al lavado y tras una cirugía está en régimen de prisión domiciliaria.