EE.UU. y Brasil firman pacto militar

| Acuerdo. Recuerda tormenta que desató el de Colombia; brasileños dan puntualizaciones

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

EE.UU. y Brasil suscribieron ayer un pacto de cooperación militar que despertó varios comentarios en Washington, donde aún se recuerda la tormenta desatada por la firma de un convenio similar, aunque de mayores alcances, con Colombia.

Sin "hacer sonar demasiado bombos y platillos", los ministros de Defensa de Estados Unidos y Brasil, Robert Gates y Nelson Jobim, firmaron ayer en privado, en uno de los salones principales del Pentágono, un acuerdo militar para facilitar la compra de equipamiento y los contactos entre las Fuerzas Armadas de ambos países.

Un convenio que obligó con anterioridad al ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, a difundir un comunicado dejando en claro que el "pacto a suscribirse crearía un marco de operación de visitas mutuas de delegaciones militares de EE.UU. y Brasil, colaboraciones en asuntos técnicos y la facilitación de encuentros entre instituciones de defensa, intercambio de estudiantes e instructores y entrenadores castrenses conjuntos".

El anuncio de la firma ha despertado en varios países latinoamericanos los más encontrados comentarios. Gobernantes colombianos salieron al "ruedo" para formular apreciaciones más burlonas que de críticas profundas. Luis Guillermo Plata, secretario de Comercio del presidente colombiano Álvaro Uribe, fue tajante en su humor: "Pienso que este acuerdo de Defensa con Estados Unidos cerrará el comercio con Brasil".

El ministro aludía sonriente a la guerra diplomática y de discursos que se desencadenó el año pasado cuando Colombia suscribió un tratado con Estados Unidos permitiendo al aterrizaje para abastecimiento de aviones y la permanencia de personal americanos en la lucha contra el narcotráfico en siete bases militares colombianas.

El "ruido" en aquél momento fue grande y originó una reunión urgente de UNASUR y el intercambio de frases sumamente agresivas de presidente de países de la región, en especial de Hugo Chávez, (que suspendió todo intercambio con Bogotá), Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega e incluso, aunque en tono más suave, el propio Lula da Silva.

Ahora Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua han mantenido un cómplice y discreto silencio sobre el nuevo acuerdo con Brasil. Ahora con motivo de la Cumbre Internacional de Seguridad Nuclear, en Washington han proliferado ácidos dardos por ambos lados. Brasil reitera en cada palabra que pronuncian los miembros que acompañan a Lula a la Conferencia que se trata de un "acuerdo muy general, que sólo busca estrechar el diálogo y los niveles de cooperación".

A su vez figuras de alto rango de Itamaraty marcan con énfasis tres diferencias que para ellos son fundamentales en relación al acuerdo suscrito por Colombia con Estados Unidos: No habrá acceso de estadounidenses a bases brasileñas, tampoco se incluye la presencia permanente de personal militar americano y no se negociará ninguna cláusula de inmunidad para proteger de la justicia local a los militares que puedan haber cometido delitos.

Pese a los argumentos que esgrime Brasil para "bajarle revoluciones a los comentarios sobre el acuerdo de ayer", la voz colombiana da una versión más controvertida, ratificada por voceros del mismo Pentágono: "se trata un acuerdo igual al Colombia, aunque es de dimensión más reducida, es un Defense Cooperation Agreement (DCA), similar en su espíritu y naturaleza. Se han firmado decenas de convenios de la misma categoría de Estados Unidos con numerosos países del mundo.

En las últimas horas de ayer allegados a la representación brasileña, sin ocultar cierta inquietud por eventuales repercusiones con vecinos regionales sobre el acuerdo, insistían ante los periodistas estadounidenses y corresponsales extranjeros en Washington DC, que el "pacto creará un marco de cooperación para organizar visitas mutuas de delegaciones militares de Estados Unidos y Brasil, colaborar en asuntos técnicos y realizar encuentros entre instituciones de defensa, intercambio de estudiante e instructores y entrenamientos castrenses conjuntos". Además, señalan, que contiene una cláusula que asegura el respeto a los principios de integridad, inviolabilidad territorial y no intervención en los asuntos internos, determinados en la UNASUR.

Lula quiere negociar "en serio" por Irán

"Voy a preguntarle al presidente (Barack) Obama cuál es el significado de su reciente acuerdo con Medvedev sobre la desactivación de ojivas nucleares (...). O hablamos en serio de desarme o no podemos admitir que haya un grupo de países armados hasta los dientes y otros desarmados". Así explicó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sus planes para la cumbre sobre el desarme nuclear.

"He explicado a Obama, a (Nicolas) Sarkozy, a (Angela) Merkel, que hay que hablar con Irán. Es preciso que sepan que pueden enriquecer uranio para fines pacíficos y que los demás tengamos la tranquilidad de que es sólo para esos usos. No se puede partir del prejuicio de que Ahmadinejad es un terrorista al que es preciso aislar". Lula, que busca protagonismo en la pacificación de Medio Oriente, dijo que abordará este asunto "hasta el último minuto". EL PAÍS DE MADRID

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