WASHINGTON | AFP
El presidente estadounidense Barack Obama abrió la histórica cumbre de seguridad nuclear en la que participan dirigentes de unos 50 países y organizaciones internacionales.
El objetivo del mandatario, que se ocupó de recibir personalmente a todos los líderes que llegaron a la capital de Estados Unidos, es que los materiales radiactivos no caigan en manos de terroristas, para lo que espera que en estos días se alcancen acciones "concretas".
La cumbre comenzó con una cena de trabajo a puertas cerradas, antes de la cual tuvieron lugar varios encuentros bilaterales que Barack Obama calificó de "impresionantes".
"Pienso que es una señal de cuán profundamente preocupados deberían estar todos ante las posibilidades del tráfico nuclear. Pienso que al final de esto vamos a ver acciones muy específicas y concretas de cada país para que el mundo sea un poco más seguro", dijo.
Ucrania dio el primer paso al anunciar que quería "sacarse de encima todas sus reservas de uranio altamente enriquecido antes de la próxima cumbre sobre seguridad nuclear, en 2012", según informó el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.
Obama espera que las naciones con capacidad o equipamiento nuclear se comprometan a detectar y controlar sus reservas, con la colaboración de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, en un plazo de 4 años.
El estadounidense también propone la creación de un banco internacional de combustible nuclear para el reciclaje de los materiales más peligrosos.
Pero un tema paralelo que suscita tanto interés como la inestabilidad nuclear es Irán, sospechoso a pesar de sus negativas de querer dotarse de armas nucleares bajo el amparo de un programa civil.
La comunidad internacional debe enviar un "claro mensaje" a la república Islámica, expresó la Casa Blanca tras un encuentro entre Obama y el primer ministro malasio, Najib Razak, que secundó ese llamado.
Tras reunirse con su par estadounidense, el presidente chino Hu Jintao adelantó por su parte que había que mantener el diálogo con Irán.
La ausencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, podría complicar la cumbre. Obama, sin embargo, parece gozar de una buena sintonía con el ruso Dimitri Medvedev después de renovar el jueves pasado el tratado de desarme START. El ruso fue el último de los dirigentes en arribar a Washington, justo a tiempo para participar en la cena de trabajo.
Desde América del Sur viajaron la argentina Cristina Fernández, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno Sebastián Piñera y el mexicano Felipe Calderón.