ALEXANDER LALUZ
Ray Manzarek está entusiasmado porque encontró un antídoto contra la imagen tan parcial que Oliver Stone dejó de Jim Morrison, en aquel film de 1991. Se lo debe, dice, a Tom DiCillo y a un documental que ya dividió opiniones de la crítica y el público.
When you`re strange: a film about The Doors (Cuando eres extraño: un film acerca de The Doors) es el título en discusión y en exhibición, y el motivo para que Manzarek, el tecladista del íconico cuarteto californiano, a la par de John Densmore (bajo) y Robby Krieger (guitarra) volvieran a hablar, marcar posiciones, o reivindicar una historia que no necesita reivindicaciones.
Las imágenes, como sentencia el sentido común, son más elocuentes que cualquier otro relato (o, incluso, que el irregular y polémico biopic The Doors, de Stone). El cuarteto en plena faena musical sobre cualquier escenario o en un ensayo. La postura, los gestos, las declaraciones de Morrison. El violento incidente en Miami, donde él termino arrestado. Su muerte, el 3 de julio de 1971, y su incorporación a las leyendas trágicas del rock de esos años (Hendrix falleció en septiembre y Janis Joplin en octubre del año anterior). El asesinato de Kennedy, otra vez como mojón de una década. Morrison, también otra vez, reafirmando el mito esta vez con su poesía o conduciendo un auto por el desierto mientras escucha en la radio la noticia de su propia muerte, tomado de un breve fragmento de una suerte de road movie de 1969, HWY (Autopista), que el cantante no logró completar. Todo enhebrado por la narración en off (y omnipresente) de Johnny Depp.
Este documental de DiCillo (Delirious, The real blonde), donde se ensamblan todas estos materiales, llegó este fin de semana al circuito comercial de cines estadounidense luego de recorrer durante el año pasado varios festivales internacionales. La primera exhibición fue justamente en el arranque de esa (siempre necesaria) gira festivalera, el 17 de enero de 2009, en Park City, un pequeño poblado de Utah, durante la penúltima edición del festival de Sundance. Una plataforma ideal para el lanzamiento de un proyecto que tiene todas las señas estéticas que identifican a "lo independiente".
Las críticas entonces publicadas fueron, en general, bastante favorables. Hubo excepciones que, inevitablemente, llegaron por efecto del remolino de afectos e ideas que se activa cuando una figura del panteón de mitos es rozada por imperio de los homenajes. Que el relato de Deep (quien sustituyó la voz del propio DiCillo en una primera versión del film) resulta demasiado monótona, plana. Que no se incluyeron entrevistas, más testimonios, para sustentar la verosimilitud (y la credibilidad) de la historia relatada. Que la introducción es superficial, pero correcta.
Cuando un periodista que cubría el festival de Sundance se topó con las escenas de HWY, contó en estos días Densmore a la agencia AP, salió furioso de la exhibición diciendo: "Eso me gustó. Vas a hacer que se den cuenta de que es real. Aun con su barba, él es muy carismático. Se ve tan bien, que la gente piensa que estamos haciendo un reality show".
La defensa o argumentación más inteligente a favor del film- y quizás con las palabras que dieron con más puntería en el clavo, recuperando el fenómeno desde una experiencia vital, sin caer en una postura de trinchera- fue la del crítico Entertainment Weekly: "la historia documental de los Doors dirigida por Tom DiCillo es para gente como yo, que pueden perderse entre los videos más extravagantes de los Doors en televisión a las tres de la mañana y quedarse ahí, hipnotizado".
ELLOS TRES. Densmore, Krieger y Manzarek, estuvieron allí, en la primera línea de la épica construcción de los Doors. También en las escenas de When you`re strange, y fueron las voces que necesariamente tenían que arropar el estreno con toda esa vivencia devenida relato de identidad, marca generacional y mito inagotable.
"Primero sentí un poco de tristeza. Mi corazón estaba pensando, pero a la vez feliz viéndonos a todos nosotros: Kid Krieger, Kid Manzarek, mi esposa Dorothy -Kid Dorothy Fujikowa. Un grupo de chicos. Fue realmente grandioso". Así describió Manzarek sus impresiones al ver la película de DiCillo, en una entrevista con Natalie Rotman, de la agencia AP, en Los Angeles.
Para Krieger, en cambio, ante la pantalla dominó la nostalgia: "Lo que vi fue lo grandiosos que éramos. Estaba sorprendido de lo bien que tocábamos. Porque cuando estás ahí haciéndolo piensas `ok, simplemente estamos tocando`. Pero sabes, somos muy buenos. Somos tan buenos como Los Beatles, `¿no es así?` Pero al mirar atrás, tienes miedo de que quizás no hayamos sido tan buenos y acabes avergonzado". Más cauto -y quizás menos sorprendido- fue Desmore, quien dijo que antes del estreno "ya conocía todo el material, pero me sentí muy complacido de que él (DiCillo) encontrara un hilo narrativo y organizara todo. (Me gustó) que consiguiera a Johnny Depp para hablar sobre las experiencias de la banda en lugar de observarme a mí hablando de ella, como estoy haciendo ahora".
Sobre la recuperación de aquella vieja, inclusa y reveladora cinta de HWY para este film, la emoción y la sorpresa fue unánime. Al ver esas escenas "(pensé) que él (Jim) está vivo. Fue fabuloso. Es como si nunca se hubiera ido. Allí está, hombre! Está allí en la pantalla", confesó Manzarek, a lo que DiCillo agregó: "Tuvimos un problema porque alguna gente no creía que ése era Morrison. Nunca me pasó por la cabeza cuando estaba viendo el material que la gente tendría esa reacción, que dirían `ese no es él`. Yo pensé que pasaría exactamente lo contrario". Pero efectivamente, Morrison estaba ahí. Y no era una aparición, sino la poesía, la música que todavía vuelan, aunque sea desde el altar de un mito.
El recuerdo de Jim Morrison desde la poesía
Los tres sobrevivientes de The Doors conservan y alimentan, más allá de sus proyectos y repertorios personales, mucha de la poesía que dejó Jim Morrison. Esos textos son parte ya de una memoria colectiva, de un género musical que descubrió en él un lado por entonces inexplorado, y que de una manera discutible, quizás caótica, pero personal, vuelve con este film documental When you`re strange.
Robby Krieger confiesa a AP que su poema favorito es Visitation of Energy (Infusión de energía). "No estoy seguro de por qué. Simplemente me encanta cómo se siente".
John Densmore calibra opciones, pero elige American prayer. "Habla acerca de las luchas en nuestro país y luego al final, ¿cómo van esas líneas?... `I will not go. Prefer a feast of friends. To the giant family. I am human. I love being here, but it`s hard. Oh, great creator being, grant us one more hour to perform our art and perform our lives (No me voy. Prefiero un festín con amigos. Antes que una familia grande. Soy humano. Amo estar aquí, pero es difícil. Oh, gran ser creador, concédenos una hora más para interpretar nuestro arte y para vivir nuestras vidas)".
La opción de Ray Manzarek es tan breve como contundente: "Mi favorito es un poema corto titulado American haiku. Va así: Snakeskin jacket. Indian eyes. Brilliant hair. He moves in disturbed Nile insect air. (Chamarra de piel de serpiente. Ojos indios. Cabello brillante. Él se mueve imperturbable en el aire del Nilo). Grandes palabras".