Hugo García Robles
La rica y múltiple personalidad del Dr. Pedro Figari semeja la de un hombre del Renacimiento. La más obvia arista lo señala como un pintor excepcional, pero fue a la vez jurista y político, escritor y poeta. José Batlle y Ordóñez le encomendó la tarea de luchar en la palestra pública por la abolición de la pena de muerte. Fundador del proyecto que pretendía llevar al plano industrial productos artesanales, concebido antes de la Bauhaus europea.
Interesa subrayar que en su obra pictórica se encuentra un hilo conductor que lo asocia con numerosas danzas criollas y afro-uruguayas. Además de casamientos, velorios y otras escenas, pintó el candombe. Mientras que, en las obras que se apoyan en la herencia del gaucho, pintó Media Caña, El Palito y el Pericón, para citar algunos ejemplos.
El maestro Ayestarán se ha ocupado de esta vertiente del pintor que linda con la música, en la medida que pinta las danzas. En su Teoría y práctica del folklore realiza una breve pero jugosa explicación de algunas de las razones y circunstancias que hicieron de Figari un minucioso y confiable testigo plástico de nuestro folklore.
Se apoya en el libro que Figari publicó en París, en 1928, bajo el título El Arquitecto. Son poemas de largos versos, que se entretejen con dibujos a la pluma que Ayestarán considera, tanto los textos como los dibujos, un monólogo interior del autor. Entre estos dibujos que retratan animales, gauchos y negros, cavernícolas y más cosas, aparecen la Media Caña y el Candombe.
La inclusión de danzas como El Palito que aparece en su obra pictórica, la explica Ayestarán porque en los años de 1920 a 1930, el pintor conoció con profundo interés la obra que desarrollaba el conjunto coreográfico del ilustre argentino Andrés Chazarreta, que desde la república hermana llegó a los teatros montevideanos.
En definitiva lo que conviene advertir, siguiendo el pensamiento del maestro Ayestarán que, además del valor pictórico de su obra, está el documento que rescata la verdad coreográfica y que incluye, por supuesto, también al tango. La fiel memoria de Figari retrató para luego también nuestras danzas.