Sudáfrica bajo miedo tras crimen racial

Terror. Asesinato de líder blanco a 67 días del Mundial; extremistas piden no disputar la Copa

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VENTERSDORP | AP, AFP Y ANSA

El homicidio del líder ultraderechista sudafricano, Eugene Terreblanche, reavivó la violencia racial al punto que el vocero de su partido pidió a los demás países que sus equipos no viajen al mundial. Sudáfrica es "una tierra de homicidios", señaló.

A 67 días de la inauguración de la Copa del Mundo, Sudáfrica es dominada por el miedo al estallido de violencia racial. Eugene Terreblanche, defensor en vida de la supremacía de los blancos sobre los negros, "fue hallado muerto en su cama, con heridas en el rostro y la cabeza" el sábado, según indicó una vocera de la policía. Estaba en su granja en Ventersdorp, al noroeste del país, y sobre su cuerpo había un machete. Según parece, el hombre de 69 años fue asesinado por dos de sus empleados, de 15 y 21 años, que antes habían discutido con él porque se negaba a pagarles su salario de US$ 30.

Según el relato, en medio de la discusión Terreblanche agredió a los trabajadores, ante lo cual reaccionaron y lo mataron a golpes con el machete.

El hecho hizo resonar las tensiones raciales que siguen vivas 16 años después del fin del apartheid, además de desatar la furia de su partido, el Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB), que el 1° de mayo se reunirá para decidir cómo responderá a la muerte de su fundador y líder. A principios de la década de 1990, Terreblanche se opuso con violencia a la transición post apartheid, lo que le sumó varios enemigos de raza negra.

"Decidiremos acciones para vengar la muerte de Terreblanche (...) durante nuestra conferencia", declaró a su secretario general, André Visagie. "Elegiremos modalidades de acción específicas y actuaremos", dijo.

Por lo pronto, la única decisión expresa del grupo político fue exhortar a los demás gobiernos a que sus equipos de fútbol no acudan al mundial que empieza el 11 de junio porque no hay seguridad en el país.

"La muerte del señor Terreblanche es una declaración de guerra de la comunidad negra de Sudáfrica a la comunidad blanca que fue asesinada durante 10 años sin parar", declaró Visagie. "Lo mataron a golpe de pangas (machetes) y con tubos de canalización. Lo golpearon a muerte", subrayó antes de añadir que pidió a los miembros del movimiento, que reclaman venganza, "permanecer tranquilos".

En tanto, el presidente Jacob Zuma, temeroso de una nueva ola de violencia racial, llamó a la calma y pidió "a los sudafricanos que no permitan a agentes provocadores aprovecharse de la situación para incitar o para alimentar el odio racial".

Este fin de semana el mandatario hizo un nuevo llamado a la "unidad" política y a la "responsabilidad" de los dirigentes políticos del país en sus declaraciones. El ministro de Policía, Nathi Mthethwa, y el comisario nacional, Bheki Cele, recibieron a los familiares de la víctima.

En Vuntersdorp, donde Terreblanche vivía, el miedo y el odio eran palpables.

Delante de su granja se reunieron decenas de sus partidarios para manifestarse contra el crimen, algunos vestidos con ropas paramilitares y muchos llevando armas.

Algunos de ellos portaban banderas de la ex República Bóer, otros colocaban flores en la entrada del establecimiento, mientras algunos lloraban. "¡Mataron a un hombre anciano mientras dormía! ¡No hay nada por lo cual enorgullecerse!", gritó un militante.

RACISMO. Por su parte, el Congreso Nacional Africano emitió un comunicado donde indicó que nada puede justificar el crimen. "Lanzamos un llamado a todos los sudafricanos para que se abstengan de toda especulación, los autores se entregaron a las autoridades a cargo de aplicar la ley", decía el texto.

"Nosotros no somos racistas, pensamos simplemente que cada uno debe estar con los de su raza", declaró el líder de AWB, Pieter Steyn, que llevaba puesta una camiseta con la leyenda "100% bóer". El objetivo de su grupo político es el regreso al sistema separatista anterior a la década del 90.

"Matad a Malema", gritó un hombre que pasaba, en alusión a Julius Malema, el presidente de la Liga de la Juventud del partido que está en el poder desde 1994, el Congreso Nacional Africano (CNA).

Según distintas versiones, el joven Malema interpretó el mes pasado una canción de la era del apartheid que invita a la muerte de granjeros blancos, lo que habría motivado el asesinato de Terreblanche. Andre Nienaber, miembro del AWB y pariente del difunto, señaló que la muerte es "un resultado del discurso intolerante de Julius Malema y órdenes directas de los medios de `dispárale a los bóers a matar`". Bóer significa granjero blanco en afrikaans, el lenguaje que usaban los descendientes de los primeros colonos holandeses, también llamados afrikáners.

Aunque Malema no mencionó a Terreblanche ni a ningún otro blanco, sí es cierto que interpretó la letra de la canción, donde una frase dice "dispárale al bóer". Esa música había sido prohibida por dos tribunales que consideraron que incita a la violencia racial. Pero el CNA la defendió en nombre de la memoria de la lucha contra el apartheid. Desde Zimbabwe, donde realiza una visita oficial, el joven Malema negó estar vinculado al asesinato, aunque declaró que su partido se haría cargo.

"El CNA responderá a ese tema", señaló. "Personalmente, no voy a responder a lo que dice la gente".

Eugene Terreblanche, de 69 años, consagró su vida a la defensa de la superioridad de los blancos. En 1973, el ex policía fundó el Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB), que criticaba al régimen del apartheid por considerar que hacía demasiadas concesiones a los negros y que se oponía a la democracia parlamentaria.

El movimiento se hizo conocido por sus desfiles ecuestres y sus uniformes paramilitares, así como por su insignia, con tres aspas, que se parecía mucho a la esbástica nazi. A principios de los años 1990, sus desfiles reunieron a varios miles de personas y el grupo realizó ataques esporádicos.

En 1997 fue condenado a seis años de cárcel por haber agredido a un trabajador negro en una estación de servicio y por haber molido a palos a un campesino hasta casi matarlo. Recién en 2001 fue llevado a prisión.

Terreblanche fue liberado en 2004 debido a su buen comportamiento. En ese momento, su abogado indicó que el cliente no había cambiado en nada sus ideas, pero que durante su detención redescubrió la fe y, según el servicio penitenciario, se llevaba muy bien con sus compañeros reclusos negros, trabajando con ellos en la granja-criadero de la prisión. En libertad, el líder adoptó un perfil bajo, al igual que su movimiento, en una sociedad democrática y relativamente estable.

Sin embargo, Terreblanche aún era lo suficientemente simbólico como para que su asesinato pueda ser entendido por extremistas blancos como una amenaza, en un contexto social que se vuelve cada vez más tenso en la medida en que se agrava la desigualdad en el ingreso, a expensas de la mayoría negra.

Visagie: "La muerte de Terreblanche es una declaración de guerra de comunidad negra".

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