SALTO | LUIS PÉREZ
Dos empleados de la Asociación de Jubilados y Pensionistas simularon haber sido víctimas de una rapiña en plena calle el 8 de marzo, pero terminaron procesados como responsables de una maniobra que ellos mismos inventaron para quedarse con el dinero -$209.000-. El atraco nunca existió.
Los dos remeseros retiraron el dinero de la sede del Banco República en Uruguay y Zorrilla. Caminaron algunos metros y, según denunciaron, fueron asaltados a mano armada por dos personas en una moto.
El supuesto atraco sacudió a la ciudad y movilizó a la Policía, que incluso detuvo a una persona al día siguiente del robo. Pero todo quedó aclarado ayer cuando el juez Francisco Massita envió a la cárcel a los dos empleados y a otro individuo que actuó de cómplice.
Una serie de allanamientos en los domicilios de los infieles empleados de la institución damnificada terminó por delatarlos: habían adquirido motos cero kilómetros y electrodomésticos después de la fecha del asalto que denunciaron.