Hay que haber estado en la reciente reunión de la SIP en Aruba, para tener una vívida impresión de lo que ocurre hoy en Venezuela, con el periodismo. La Sociedad Interamericana de Prensa, fiel a sus principios, permitió la entrada al recinto donde se leen los informes que reseñan la situación de la prensa en cada país, a una avanzada periodística de dos canales estatales y otros, llegada desde la cercana Venezuela.
Una vez presentado el capítulo venezolano, lo que podía haber sido un espacio de debate enriquecedor sobre las libertades de expresión, una vez finalizada la presentación de su relator, el Sr. David Natera, lo que sobrevino fue un espectáculo lamentable, que puso de relieve lo mal que puede usarse el carnet de periodista, cuando esta crucial profesión se convierte en instrumento del poder de turno. En este caso, del Presidente Hugo Chávez, a quien cada vez le quedan menos vestigios de su origen democrático y poco le importa disimular su vena autoritaria y su decidido tránsito a hacia el totalitarismo. No solo causó profundo rechazo la forma en que estos seudoperiodistas utilizaban sus micrófonos, de manera amenazante al cuestionar a los dueños de RCTV y Globovisión, Marcel Granier y Guillermo Zuloaga respectivamente, sino que ellos mismos, e inclusive algún camarógrafo mientras filmaba, aprovechaban el momento para hacer declaraciones propagandísticas, al mejor estilo discurso de barricada, mezcla de mentiras y agravios, tanto contra sus principales objetivos y la misma SIP. Preguntando por qué la institución no iba a Venezuela ni a hablar con Chávez, cuando justamente fue el Presidente venezolano, quien no aceptó hablar con la SIP cuando se reunió en ese país. Hasta hubo que escuchar a una representante de una ONG periodística, decir que "no era verdad que la falta de libertad de expresión dañara a la democracia". O los repetidos argumentos de que bajo el chavismo se han abierto cantidad de radios nuevas, (cerraron 34) lo que indica que actualmente "hay mayor libertad que antes, cuando estaba en pocas manos". Olvidándose por supuesto, que van en camino de estar en una sola.
La tensión experimentada llevó a que el ex presidente de la SIP, con 50 años de trayectoria en los medios, Enrique Santos Calderón, catalogara abiertamente a estos reporteros "de vergüenza para el periodismo latinoamericano" y de "provocadores a sueldo" y el propio Granier, cuando era interpelado groseramente por uno de estos jóvenes, no tuvo empacho en decirle a la cara "que estaba entrenado por el G2 cubano", que opera en Caracas. Como grave corolario, el jueves se supo de la detención de Guillermo Zuloaga, con absurdas razones como la de que estaba por huir del país, por lo que se le ha prohibido viajar, cuando si ésa hubiera sido su intención no hubiera regresado de Aruba. Se trata de una persona que no se resigna ni baja los brazos, tal como lo dijo públicamente en la sala, a quien hace poco le cerraron RCTV, el servicio de cable con el que seguían operando luego de que le clausuraran en 2007 la TV abierta, a lo cual siguió el robo abierto de sus equipos de transmisión. A su vez, lo atacan con toda clase de argucias legales e impositivas, llegando a 40 los juicios que le han entablado. Ahora corre el riesgo de una pena que podría llegar hasta 5 años por lo dicho en la SIP, acusado del supuesto delito de "información falsa y vilipendio".
La justicia venezolana ha dejado de ser un poder independiente y como tal, la debilidad institucional, con un Parlamento adicto y legislación hecha a medida del poder, es tan grande, que la palabra democracia tiene más de caricatura, que de su real significado. Al mismo tiempo, el cercenamiento de la libertad de expresión, con carácter de legalidad por medio de leyes restrictivas gracias a útiles mayorías, avanza por el continente como herramienta de gobiernos autoritarios y populistas que no toleran el disenso o la crítica. Así sucede en Bolivia, Ecuador, Argentina y hay otros amagues preocupantes, adornados de buenas intenciones, como el proyecto de ley sobre contenido audiovisual que el gobierno uruguayo piensa presentar.