Joaquín Cortés
BAILARÍN
El bailarín ha vuelto a tropezar con la justicia. La magistrada Pilar de Luna Jiménez de Parga lo condenó a un año de prisión y a la prohibición de presentarse a unas elecciones. Lo considera responsable de un delito de apropiación indebida, junto con su hermana Mariana. Considera que ambos, así como el apoderado de una de sus empresas, se quedaron con casi 700.000 euros de dos inversores argentinos destinados a montar un restaurante-sala de flamenco en la calle de Toledo de Madrid. "No se conoce cuál ha sido el destino que se ha dado a ese dinero, lo que para nada impide ni la calificación jurídica del delito ni la consumación del mismo. Todo lo cual tiene como telón de fondo un estilo de vida donde se gasta más de lo que se ingresa", sostiene la magistrada.
JESÚS DUVA | El País de Madrid
Joaquín Cortés (41), al que en la sentencia se le cita por su nombre auténtico de Joaquín Pedraja Reyes, ya tuvo que pasar por los juzgados en octubre de 2008 como resultado de una demanda interpuesta por la guineana Katie Asumu, su ex asistente personal, para que el artista reconociera una relación sexual de la que nació su hijo Samuel. Meses después, una juez nombró al bailarín, por imperativo legal, padre del menor, pese a que éste se viene negando pertinazmente a someterse a las pruebas de ADN. El caso está también recurrido ante la Audiencia de Madrid.
Ahora, el más famoso bailarín español vuelve a ser noticia por un viejo litigio que tiene su origen en 1998. En esa fecha, la sociedad G. Export, integrada por unos inversores argentinos, suscribió un contrato con la sociedad española Gaviota Morena, de la era única administradora Mariana Pedraja y apoderado Alfonso Durán Durán. El objetivo era formar a partes iguales la sociedad Gaviota Morena con la finalidad de explotar y gestionar un local de ocio en la calle de Toledo, número 86. La empresa de los argentinos aportó más de 95 millones de las antiguas pesetas al plan empresarial. La juez Pilar de Luna sostiene sin ambages que "ha quedado demostrado que Durán destinó ese dinero a fines distintos de los del proyecto Gitana, lo que hizo con el consentimiento del acusado Joaquín Pedraja (conocido artísticamente como Joaquín Cortés) y de su hermana".
Tras diversos y complejos avatares, los argentinos presentaron en 2003 una querella contra el artista, su hermana y el apoderado de su empresa. La fiscalía pidió el archivo de las actuaciones, pero el proceso siguió adelante con la sola iniciativa de la acusación particular.
DESLUMBRADOS. La juez considera que los inversores argentinos obraron a veces "con una ingenuidad fuera de lo común", en parte por su falta de experiencia en el negocio y en parte por "el deslumbramiento que vivieron al dejarse impresionar por el mundo de la fama y de las apariencias". "Pero esto, jurídicamente significa que no pueden ahora alegar que han sido estafados, porque no existe el engaño idóneo y bastante que tiene que concurrir en el delito de estafa, dado que ellos tenían que haber velado por el cumplimiento de esta parte de la contratación y no lo hicieron", recalca la magistrada. Ésta rechaza que hubiera estafa, pero en cambio admite que hubo apropiación indebida.
Ernesto Melinsky, de 48 años, explicó durante el juicio que conoció a Joaquín Cortés años atrás, cuando fue a bailar a Brasil llevando bajo el brazo el proyecto de local flamenco de la calle de Toledo. A raíz de ese encuentro, Melinsky viajó a Madrid, donde Cortés le presentó al modista gallego Roberto Verino; estuvieron en el carnaval de Rio de Janeiro con los Rolling Stones y el futbolista Maradona; fueron a París con el diseñador italiano Giorgio Armani... Los inversores quedaron fascinados, extasiados por el mundo de color y lujo. Hasta que empezaron a pedir cuentas al ver que el proyecto de la futura sala de ocio madrileña no avanzaba ni un metro. "Una de las ilusiones de mi vida era crear un espacio cultural en la calle de Toledo para devolver a Madrid lo que esta sociedad me ha dado. Pero salió mal. Son cosas que pasan", declaró el bailarín.
Sin embargo, la juez fustiga de forma implacable al artista: "No tenemos más remedio que concluir que permitió y consintió que el dinero aportado por los socios argentinos se destinara a fines distintos de los del negocio pactado con ellos, lo que representa no sólo un incumplimiento de los pactos establecidos, sino una conducta dolosa, al distraer el dinero invertido para otras finalidades".
La magistrada considera al apoderado Alfonso Durán como autor material del delito de apropiación indebida, y a Joaquín y a Mariana, "cooperadores necesarios" del hecho. Y, en consecuencia, les condena a un año de prisión y a indemnizar con unos 700.000 euros a los perjudicados Ernesto Melinsky y Alejandro Peltenburg.
Alfonso Durán, cuyas relaciones con Cortés acabaron hace dos años de forma traumática y con disputas aún pendientes en los tribunales, se considera víctima de las "locuras" de este. Pese a todo, proclama su propia inocencia y asegura que no se quedó ni con un céntimo de los argentinos.
Para cuidar su imagen
El abogado de Cortés, José Luis Moreno Cela, advierte en un comunicado pactado con su cliente que empleará todas las armas legales contra quienes hagan "comentarios que no guarden suficiente decoro o menosprecien la persona pública y privada de Joaquín Cortés". Tras esta advertencia de Cortés, que en 1997 mantuvo un breve y tormentoso romance con la modelo Naomi Campbell, existe temor de que su vida vuelva a ser pasto de los voraces programas de chimentos. Actualmente, el bailarín cordobés está presentando el espectáculo Calé, con el que ha actuado recientemente en México.