BUENOS AIRES | AFP, EL PAÍS DE
MADRID Y LA NACIÓN / GDA
Los embarques de carne están varados en la Aduana argentina desde el viernes, mientras los trabajadores están preocupados por la pérdida de empleos. Como solución, el gobierno incentiva el consumo de pescado.
El permiso adicional que tendrán que solicitar los exportadores cárnicos para que su mercadería salga del país aún no se instrumentó y los embarques, según varias fuentes, siguen frenados en las aduanas.
El bloqueo a las ventas de carne al exterior fue aplicado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como una medida para que haya más stock en el país y los precios -que crecieron en Argentina hasta 40% entre diciembre pasado y la actualidad- sean más bajos.
En el primer mes de 2009, el consumo de carne por habitante cayó de 73,1 kilogramos anuales a 59 kilos, una baja de 19,3% interanual.
La situación, cuyo génesis se encuentra en la falta de ganado que produjo la sequía de 2009, inquieta a los representantes de los distintos eslabones de la cadena cárnica, que expusieron un panorama desolador en lo relativo a los trabajadores de la industria frigorífica.
Según Silvio Etcheum, del Sindicato de la Carne del Gran Buenos Aires, los trabajadores afectados por esta situación "suman 10.000 empleados, entre suspendidos y despedidos".
Para el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carne, Miguel Schiariti, "la despostada (el trozo de la media res) representa el 65% del total de la plantilla de cualquier fábrica y se hace sobre todo para el mercado exterior. Cerrar las exportaciones es un problema grave".
Para evitar que el consumo de carne siga creciendo, la presidenta Cristina Fernández lanzó el programa "Pescado para todos", por el que 5 camiones recorren distintas zonas de Buenos Aires vendiendo filetes de merluza y calamares a un precio más bajo que el de las pescaderías.
En sus primeros dos días, el plan tuvo gran aceptación y los camiones ampliaron su horario de ventas. Además, los coordinadores anunciaron que regalarían un kilo de arroz a aquellos que compraran 3 de calamares, para que hagan una paella.
La puesta en marcha del programa está a cargo de la inmobiliaria El Mundo, una empresa que desde hace 16 años gerencia la feria minorista del Mercado Central. Allí subalquila puestos y también opera directamente en algunos de ellos, aunque ninguno vende pescado. Los propietarios de El Mundo también son los dueños de Nuevo Milenium, una empresa dedicada a genética caprina.
Según datos del Centro de Educación al Consumidor, desde diciembre hasta hoy el kilo de merluza pasó de $ 4,6 a $ 6,7. En los camiones de "Pescado para todos", el mismo alimento cuesta $ 3,2 y el kilo de calamares, $ 1,5.
"Esto no se arregla con un camión de merluza", protestó el presidente de la Comisión de Finanzas del Congreso, Alfonso Prat Gay. La oposición sostiene que el precio de los cortes populares creció 40% desde diciembre, pero el gobierno cifra tal crecimiento en 20%.