GUILLERMO ZAPIOLA
El pobre Leonardo da Vinci se debe estar revolviendo en su tumba. Primero tuvo que aguantar que Dan Brown escribiera lo que ya se sabe que escribió ("El código Da Vinci"), y ahora está por convertirse en superhéroe.
La empresa cinematográfica Warner Brothers acaba de adquirir los derechos para un film de acción que reinventa al bueno de Leonardo como héroe de una película de acción. La producción, que habrá de titularse Leonardo da Vinci and the soldiers of forever, se propone crear en torno del artista, matemático e inventor italiano una aventura en la que deberá hacer frente a demonios y otras entidades sobrenaturales, apelando a poderes paranormales de los que los libros de historia no habían dado noticia hasta la fecha.
La idea original pertenece a Adrian Askarieh, productor de videojuegos y del film de acción Hitman (2007), quien ha pergeñado una historia en la que Leonardo, en los ratos libres que le quedaban entre pintar la Mona Lisa y La última cena, inventar el helicóptero y otros artefactos voladores, y perseguir a los chicos del barrio, le queda todavía tiempo para formar parte de una sociedad secreta que combate a las fuerzas diabólicas. Por una u otra razón, se verá involucrado en una batalla que incluye claves secretas, civilizaciones desaparecidas y ángeles caídos.
El nombre que se está manejando como posible protagonista es Tom Hanks, quizás porque alguien en Hollywood ha decidido que si pudo ser el especialista en claves Robert Langdon en El código Da Vinci y Ángeles y demonios debe ser un especialista en el tema. Por supuesto, la culpa de todo la tiene Dan Brown, un escritor que justificaría la restitución de la Inquisición y del Index (especialmente por su mediocridad literaria) pero que de alguna manera se las arregló para convertir a Leonardo en un icono de la cultura `pop`.
Pensándolo bien, tampoco Brown fue tan original. Leonardo ha sido ya el protagonista de algún intento de "alta literatura" (el libro que escribió sobre él Dimitri Merejkovski) pero también de un par de `best sellers` escritos por los británicos Martin Woodhouse y Robert Ross (Los cañones de los Medicis, La esmeralda de los Medicis) que ya lo habían convertido en un héroe de capa y espada involucrado en amores, política y batallas.
El cine se ha ocupado menos de él, más allá, obviamente, de los documentales sobre su vida y su obra, y en todo caso fue un personaje secundario, interpretado por Patrick Godfrey, en la comedia Por siempre: Cenicienta, una historia de amor (1998), con Drew Barrymore y Anjelica Huston. Es posible que nadie recuerde en cambio una aventura de época italiana llamada Los tres mosqueteros voladores (I diavoli di Spartivento, 1963), dirigida por Leopoldo Savona y protagonizada por John Drew Barrymore (el padre de la rubia Drew, casualmente), donde no aparecía el propio Leonardo pero los héroes empleaban sus invenciones para derrotar a los villanos de turno.
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