Carlos Maggi
El lunes estuve en San José de Mayo, presencié la resurrección de un teatro restaurado y aprendí jurisprudencia y algo más.
A principios de este mes, hice una promesa: "Sobre pactos, hay preciosas experiencias realizadas, en materia municipal. Ya las veremos." Me refería, por supuesto, a la posible concertación entre colorados y blancos. Inicialmente, se sostuvo que las normas vigentes no permitían que la oposición pudiera votar junta. Se dijo para negar la posibilidad de una concertación:
-"Somos intolerantes e inflexibles cuando de cumplir la ley se trata. Somos Defensores de las Leyes y de la Constitución. Quienes proponen otra cosa no se dan cuenta de los peligros que se ciñen cuando de a poco se empieza a pedir que se viole, aunque sea indirectamente, la letra y el espíritu de una norma legal".
COMENTO: El sistema normativo procura que funcione un sistema binario, a partir del balotaje y cabe suponer que es armónica consigo misma. Pero no es necesario elaborar doctrina. La jurisprudencia administrativa es terminante.
La concertación existe de hecho y funciona pacíficamente, desde hace diez años. No se trata pues de inventar la concordia que ya existe; y menos se trata de acreditar un procedimiento, que ya está probado en dos elecciones.
Para ganar en mayo, la mitad del país tiene los votos necesarios; le basta pues, con seguir el ejemplo en uso.
Para las elecciones nacionales, habrá que crear un órgano que no afecte el funcionamiento de cada partido, pero que regule sabiamente la concertación democrática de las tres fuerzas opositoras; los dos partidos tradicionales y el Partido Independiente.
Lo que importa en el actual momento es la concertación de hecho que ganó en San José las elecciones en el 2000 y en el 2005.
Mirar las listas de votación vale más que cualquier explicación. Los nombres de los candidatos blancos van con letras negras, pero se intercala entre ellos el nombre de los candidatos colorados, que están impresos con tinta roja.
Los suplentes del candidato a Intendente eran cuatro, tres con letras negras y uno con letras coloradas. Y fue aceptado; y valió.
Ahora, en el año 2010, el proyecto de la lista número 22151515 está encabezado por una franja azul que dice en letras blancas: Partido Nacional. Pero todos los nombres están impresos con tinta roja, y en grandes letras dice: La lista de Zunino. Este acuerdo fue proclamado en el Palacio Legislativo de Montevideo, con abundante presencia de público y representantes de los medios de difusión.
Se sabe que la nueva concertación votará en varios departamentos (San José, Florida, Rocha) y que tiene buenas posibilidades. Pero las circunstancias del año presente son menos propicias.
La dirigencia de los partidos tradicionales se niega a la concordia. Prefieren la derrota con tal de no juntarse con los malos que puede haber en los demás partidos. ¡Como si todos los integrantes de su propio partido fueran buenos! Ese ideal no se da ni el seno de las mejores familias.
Hablé con un viejo colorado en San José; me dijo, sin achicarse, pero dolido:
-Se habla de declararnos traidores al partido, por votar junto con los blancos. Dígame si tenemos obligación de perder, pudiendo ganar posiciones nada despreciables. ¿Qué están esperando los colorados de Rivera, de Salto, de Maldonado para hacer un acuerdo que asegure la victoria?
El hombre tenía toda la razón. El domingo 14, de mañana, conversé con el Intendente Chiruchi en su despacho de la Intendencia. Esa tarde dejaba el cargo, para integrarse el lunes a la Cámara de Senadores.
Pero ni él ni yo, perdimos el tiempo en cantar lo que se pierde. El Intendente se mostraba entusiasmado con los resultados obtenidos en su gestión; realmente son estupendos.
Le dije:
-Los números son asombrosos y están documentados. Después los leo. Dígame ahora, cómo hizo. Se rió; hubo una pausa y eligió unas cuantas hojas, escritas a máquina.
-Me levanto temprano y antes de venir para aquí, leo estas listas que me pasan por debajo de la puerta de calle, un rato antes. Fíjese: Aquí, en esta columna está el nombre de cada una de las máquinas de la Intendencia, o de cada camión, unidad por unidad. Aquí, en esta otra columna se dice dónde está esa máquina; y aquí dice qué está haciendo en ese destino.
Cuando hay algo que no entiendo o que me sorprende, hago estas rayas rojas subrayando; y cuando a las siete estoy aquí, entrego la lista para que me expliquen el caso de cada rayita. Y lo mismo hago con cada gasto, autorizo uno por uno. Sin mi firma no se paga nada.
-¿Quiere ver el resultado?... y me entrega abierto un folleto de propaganda donde hay un dato apasionante:
En 1985, se invertía en obras, un 24.48% de los recursos disponibles. En el 2008, se invirtió en obras el 54% de los recursos disponibles.
-Le agregamos a las carreteras del Ministerio, 2.700 kilómetros de caminería interna, la mayor parte con carpeta asfáltica. Son ejemplos concretos. Y sabe una cosa: nunca en mi gestión hubo una observación del Tribunal de Cuentas; y en vez de déficit, dejo en caja 17 millones de dólares. Eso pude hacer con ambos partidos a favor.
La noche anterior, el sábado 13, cuando se reinauguró el Teatro Macció puesto al día, el espectáculo de San José había sido emocionante. Hubo un solo discurso: habló Juan Chiruchi en medio de la orquesta silenciosa, unos pocos minutos; y anunció calmosamente, que su retiro de la Intendencia culminaba con la presentación de esa sala restaurada hasta en sus últimos detalles. Entonces el público se puso de pie y le brindó un aplauso como yo nunca había presenciado. El teatro estaba absolutamente lleno, y la gente hizo sonar las palmas por minutos y minutos, una enormidad; hubo aplausos hasta que las manos no daban para más.
Es evidente que entre cientos y cientos de personas debió haber buenos y malos, partidarios y adversarios, pero todos participaron por igual en ese breve, larguísimo instante que fue glorioso. Vine a buscar los documentos fundadores de la "concertación" y me encuentro con esto. La unión hace la fuerza. Se sentía…