RENZO ROSSELLO
El cuerpo de Pascual Ferrizo (74) fue encontrado sobre las 4 de la madrugada. Ese fue el final de cinco días de intensa y hermética investigación de secuestro extorsivo, del que nada había trascendido. Dos policías y un civil son los acusados.
"A las 2 de la madrugada del jueves me llamaron porque tenía que llevar a tres personas hasta Durazno. Eran tres hombres, dos viajaron atrás y el otro al lado mío, fuimos conversando todo el camino", recordó ayer el taxista Freddy Sánchez.
El llamado provenía de la cantina del Centro Recreativo Democrático del Carmen. Allí habían estado cenando los pasajeros que pidieron un taxi para luego abordar un ómnibus con destino a Montevideo.
Pero algunos detalles que el taxista de Villa del Carmen observó después le hicieron ir atando cabos. Hasta que ayer por la mañana la pequeña ciudad de poco más de 3.500 habitantes amaneció con la noticia. "Cuando me enteré dije enseguida: tienen que ser ellos", dijo Sánchez.
La noticia corrió como un reguero de pólvora. En la madrugada, un equipo del Departamento de Delitos Complejos, de la Jefatura de Policía de Montevideo había llegado hasta el parque Francisco Davant y allí, apoyados por efectivos de la Jefatura de Durazno, desenterraron el cuerpo de Pascual Ferrizo. El empresario había sido secuestrado hacía cinco días y en ese lapso sus captores se habían puesto en contacto con familiares para pedirle dos sumas de dinero: primero fueron US$ 30.000: la segunda demanda fue por US$ 300.000.
Para entonces los investigadores de Delitos Complejos ya estaban actuando en el más estricto secreto. Habían comenzado a rastrear las llamadas, habían seguido varias pistas, practicado varios allanamientos e indagado a decenas de personas. Para cuando llegaron a la espesura del Parque Davant los investigadores policiales ya tenían en su poder a los confesos autores del secuestro que derivó en crimen. Dos policías de 34 y 35 años, que revistaban como subalternos de servicio en la Escuela Nacional de Policía, y un hombre de la misma edad, oriundo de Villa del Carmen que había participado en la operación.
Ferrizo había sido contactado hacía casi una semana por estos hombres a través de un conocido, que también fue indagado. Al empresario y financista le propusieron un negocio y para hablar del mismo se reunirían en una finca de Barros Blancos. Ferrizo fue a la cita, aunque tal vez algo le hizo desconfiar pues llevó a su perro.
Aunque aún no se conocen las causas del deceso, fuentes de la investigación señalaron a El País que la víctima presentaba numerosos golpes y heridas, lo cual hizo pensar que fue sometido a torturas por sus captores. Otras fuentes policiales señalaron que, muy probablemente, Ferrizo haya sido asesinado en el mismo sitio donde enterraron el cuerpo, el parque que hasta ahora era célebre por realizarse anualmente allí el Festival Nacional de Folklore.
"MUY TRANQUILOS". En el momento en que Freddy Sánchez llevó a sus pasajeros hasta la terminal de ómnibus de Durazno nada en ellos despertó sus sospechas. "El que viajó conmigo adelante me contó que había estado en España y que se había vuelto porque las cosas no le habían ido bien allá", recuerda el taxista.
Mientras el pasajero le contaba esto, los otros dos dormían plácidamente en el asiento trasero del coche.
"En determinado momento me hicieron parar en una vivienda de Mevir, que está cerca del Parque (Davant)", apuntó Sánchez, "allí este muchacho levantó unos paquetes y después seguimos viaje".
Sánchez los dejó en la capital del Yi casi sobre las 2.45 de la madrugada del jueves. "Pero lo que me llamó la atención fue que al otro día a uno de ellos lo vi por acá", señaló. Y esto fue lo que comenzó a despertarle sospechas con el paso de las horas.
El hombre que vio de nuevo en el pueblo era uno de los pasajeros que había viajado atrás. Los recordaba muy bien a los tres. "Cuando se bajaron ellos se despidieron, y estuvimos hablando un momento", señala.
El viernes a las 6.45 estaba en Durazno cerca de la terminal cuando vio por última vez al sujeto. "Antes de subir al ómnibus pidió un termo con agua caliente en la comisaría", recuerda ahora Sánchez como un detalle casi irónico.
Para entonces, el crimen de Pascual Ferrizo ya había sido consumado, según las estimaciones primarias. Una fuente policial indicó que era muy probable que Ferrizo haya sido ultimado no muy lejos del Parque Davant. Uno de los implicados vivió a unas dos cuadras del lugar durante años, antes de irse a radicar a Montevideo.
Los tres implicados, los dos policías y el civil, vuelven a comparecer hoy ante el juez penal Juan Carlos Fernández Lecchini. Hoy se conocerá el fallo judicial. (Producción: Déborah Friedmann, Viviana Ruggiero, María Eugenia Lima)
"El hecho nos causa rechazo"
El ministro del Interior, Jorge Bruni, calificó como "repugnante" el asesinato del prestamista Pascual Ferrizo. "Causa rechazo total y absoluto que funcionarios policiales puedan actuar de esta manera", dijo ayer Bruni al ser consultado sobre el crimen del empresario italiano.
"Estamos acostumbrados a ciertas formas delictivas pero esto nunca había sucedido y es repugnante", aseguró el secretario de Estado.
El ministro, que está en sus últimos días de gestión, dijo no estar sorprendido "porque no es la primera vez que un policía está implicado en un delito" pero aseveró que siente repudio por la forma en la que cometieron el crimen los dos agentes, de 34 y 35 años, que revisaban como subalternos de la Escuela Nacional de Policía.
"Con la misma dureza que me estoy refiriendo procederá el Ministerio del Interior. Se tiene que llevar al máximo castigo posible a personas que no sé si merecen ser llamadas de esta forma", sostuvo.
Rescates, muertes y misterios
1994 La joven Ana Karen Ackerman fue secuestrada el 24 de febrero por un ex oficial de la Armada. La interceptó en la rambla de Punta del Este, la redujo, la escondió en el baúl del auto y la llevó a su propio apartamento. Fue liberada por la Policía el 5 de marzo.
1995 La joven de 23 años Gabriela Aguzzi fue asesinada el 31 de enero de varios golpes de maceta en la cabeza luego de ser secuestrada por un constructor que le realizaba una serie de obras al padre de la víctima. Después de darle muerte, el hombre intentó hacerle creer a la familia que la tenía secuestrada y pidió un rescate de US$ 200.000.
1997 Andrés Pakciarz, un joven hijo de un empresario del ramo automotriz, fue mantenido en cautiverio una semana. La investigación condujo hasta los delincuentes.
2003 Valentina Simon fue secuestrada el 18 de diciembre y estuvo recluida 21 días en una casa de Punta Carretas. El abogado Juan Carlos Marizcurrena llegó a pedir un rescate de US$ 2 millones, pero finalmente la liberó.
2008 "Te corto porque hay inspectores", fue lo último que le dijo a un amigo el financista Juan Pablo "Champa" Muñoz, el 7 de mayo. Su auto apareció en Rivadavia y Martín C. Martínez, sin señales de haber sido robado. En la investigación policial fueron indagadas más de 200 personas, pero el caso aún no logró ser aclarado.