P. MANGO Y S. CABRERA
Un sacerdote denunció "estado de deshumanización, miseria, suciedad y abandono" en las colonias psiquiátricas Santín Carlos Rossi y Etchepare, de San José. La ministra, en cambio, dijo que en esas colonias muere gente "como en todo el país".
La situación de ambas colonias de atención e internación psiquiátrica es dramática, según el cura párroco de Santa Lucía José Moreira. Junto a otros feligreses, Moreira trabajó durante 28 años en ambas instituciones llevando adelante talleres y camaradería con los internos.
Renunció hace dos años por discrepancias con la actual administración y también por el estado "en el que viven los enfermos", según dijo a El País. Salió a denunciar públicamente la situación -inclusive en una radio que pertenece a la Iglesia Católica, donde recibió apoyo tanto del obispo como del cura a cargo de la emisora- de la seguidilla de dos muertes en las colonias.
Consultada por El País, la ministra de Salud Pública María Julia Muñoz dijo que en esas dos colonias hay fallecimientos "como en toda la población del país", quitando trascendencia a los hechos denunciados.
Moreira relató que una mujer que fue atendida en el hospital de una de las instituciones "desapareció" en diciembre y su cuerpo apareció el 27 de enero entre pastizales. Moreira se preguntó "cómo habrá sido la búsqueda" ya que el cadáver estaba a metros del lugar.
Se trata de una mujer que fue funcionaria de la Colonia Etchepare durante 30 años. Además, en febrero una paciente acusó a un funcionario de haberla violado y el hecho quedó en manos de la Justicia.
El párroco asegura que denunció la "deshumanización y abandono" de estos pacientes a la ministra Muñoz y al director de pacientes crónicos del Ministerio de Salud Pública (MSP). Desde esa unidad enviaron dos representantes al lugar: "Vinieron y me dijeron que no agregaban ni sacaban nada a lo que yo había dicho; que vieron lo espantoso de la situación".
Le duele "que haya caído en saco roto" su denuncia y que "no se respeten" los derechos humanos. "Se invirtieron US$ 2.000.000 para refaccionar tres módulos, pero no se mejora la situación de los enfermos", afirmó Moreira.
RESPUESTA. Muñoz quitó relevancia a las denuncias del cura y dijo que no son válidas ya que la situación "está mucho mejor que antes". Se repararon la mitad de los pabellones (y no sólo tres), en coordinación con el Ministerio de Transporte, indicó la ministra a El País.
"Esta es una población de edad avanzada y muy frágil. Fallecimientos siempre hay, como en toda la población del país", afirmó la ministra respecto a las muertes. A Muñoz le llama la atención que el sacerdote haga pública su molestia luego de dejar de trabajar en las colonias psiquiátricas.
"El sacerdote antes era el curador de varios enfermos y recibía la pensión para que ellos pudieran disponer de las compras", indicó Muñoz. Para la ministra, la denuncia del cura se debe a "molestias" por su anterior vinculación a las colonias.
Moreira está en contacto con tres médicos que le contaron los fallecimientos, "pero que no se animan a decir las cosas públicamente", explicó.
El trabajo social que realizaba el Padre José (como se le conoce en la ciudad) era en conjunto con una delegación de mujeres que semana tras semana "cargaban bolsas" con materiales para los talleres, comida y refresco. "Nos sacaron el espacio del taller, donde teníamos máquinas de coser. Tuvimos que venirnos con todo de nuevo", lamentó el cura.
Uno de los "dolores" más grandes que dice haber vivido ocurrió hace pocos días: "Siempre les llevamos pan dulce y refresco cuando se acercan las fiestas tradicionales. Este año no encontramos vasos ni tazas, muchos tuvieron que tomar en platos de lata que tenían herrumbre". También lamentó que las autoridades no les hayan dado refresco como cada año, sino 500 litros de agua. "Crucé yo a un supermercado y compré las bebidas", afirmó.
El cura aseguró que desde la actual administración no se comunicaron con él, a pesar de las denuncias. De igual modo, se quedará "por fuera" ya que no quiere ser "cómplice" de lo que sucede, señaló. El párroco trabajaba en las colonias de San José debido a la cercanía con la ciudad canaria en la que vive.
Muñoz: "Es gente de edad avanzada y frágil. Fallecimientos hay, como en todos lados".