El excelente trabajo publicado en nuestro suplemento "Qué Pasa" del 13 de febrero, mostrando la nueva cara del Frente Amplio -hoy dominado por la alianza entre el MPP y el Partido Comunista- merece la mayor divulgación. La nota ("Socios Estratégicos") tiene la virtud de su amenidad en la narrativa de este acuerdo que hoy se consolidó, pero que puede ser coyuntural, entre antiguos contradictores.
Cuando el Frente Amplio nació, en 1971, el Partido Comunista, con la fachada del FIDEL, fue su núcleo mayoritario. Entonces los tupamaros no sólo no integraban la coalición, sino que eran mal vistos por los comunistas que rechazaban la lucha armada, considerando necesaria una acumulación de fuerzas y trabajo legal previa a la etapa de la revolución. En esa discrepancia, que iba más allá de lo meramente metódico entre quienes lo único que tenían en común eran el considerarse "revolucionarios", fueron evolucionando por separado unos y otros.
No obstante, hubo más acercamientos de lo que muchos suponen. Así, la nota señala la asistencia que le prestara en la cárcel un tupamaro de alto rango en la organización como lo fue David Cámpora a Jaime Pérez, a quien llegó a alimentarlo. La periodista firmante del artículo, cuya fuente es Adolfo Garcé, menciona ejemplos de comunistas que mutaron a tupamaros como Rosencof, y de tupamaros que pasaron luego a comunistas. Y fue el Partido Comunista quien ayudó a refugiar a militantes tupamaros en los momentos de mayor persecución por los militares.
Terminada la dictadura, los comunistas criticaron, pero no se opusieron al ingreso de los tupamaros al Frente Amplio, pero ya la gravitación del Partido no era la misma. En las elecciones de 1984, su votación fue más baja, y ese proceso se ha ido acentuando desde entonces. Poco tiempo después, cuando los comunistas se debilitaron sensiblemente tras la caída del Muro y sus dirigentes se habían endeudado en campañas electorales que el Partido ya no podía solventar, fueron los tupamaros quienes les aportaron dinero para afrontar esas deudas, que aún hoy siguen pagando. Esto de por sí explicaría muchas cosas, pero en el plano estrictamente político, el punto de mayor acercamiento se encontró cuando en pleno gobierno del Frente ambos se juntaron para impedir que Uruguay pudiera formalizar un TLC con Estados Unidos.
Favor con favor se paga, y se pagó. Mujica consiguió con el apoyo comunista erigirse como el candidato presidencial oficial del Frente Amplio relegando a un tercer y lejano lugar a Danilo Astori, digitado por Tabaré Vázquez, aunque no quedó claro si en el mismo momento el MPP concedió como moneda de canje la candidatura a la comunista Ana Olivera para la Intendencia de Montevideo, o si ésta apareció como resultado inesperado del tortuoso proceso instrumentado por esta izquierda extrema del Frente que se propuso cerrarle el camino al Partido Socialista -sin que importara el costo- para que llegara a la comuna capitalina con Daniel Martínez como abanderado.
De todas maneras, una mano lavó la otra, y las dos juntas lavaron la cara a la coalición de gobierno, que hoy se muestra nítidamente en el espejo de esa alianza, tan solidificada que el Partido Comunista, con sólo manejar una parte de las bases, los sindicatos, y el Mides, anuncia aspirar a que algunos técnicos de su extracción se incorporen al equipo económico que comandará el Ministro Lorenzo.
Con este aporte de información que se hace pública y se exhibe sin ser controvertido -de manera que basta con querer entenderla para convencerse- resulta que quienes manejarán el nuevo gobierno, sellaron su pacto de sangre cuando ambos, entre otros, impidieron concretar el TLC con Estados Unidos.
Será entonces que han cambiado tanto en tan poco tiempo no solo José Mujica, sino también el comunismo ortodoxo, que pide le abran cancha para intervenir en la política económica que reclama inversión para generar empleo, y empleo para hacer justicia social.
Lo que va de ayer a hoy...