Sanguinetti: lealtades partidarias no son tan firmes y figuras personales son más decisorias

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El País

El ex presidente de la República, Julio María Sanguinetti, habló en su columna periódica publicada en el diario español El País sobre los procesos electorales latinoamericanos y cómo los nuevos líderes seducen más por su personalidad que por sus ideas o formación.

"Resulta notorio que el debate de ideas ya no es el centro de las motivaciones del voto. Las oposiciones en blanco y negro de Estado versus Mercado, Privatizaciones versus Empresas estatales, Estado Providencia versus Estado Mínimo, han ido cediendo paso a rumbos mucho más matizados, en los que está claro que ninguna receta extrema resulta efectiva en los hechos" escribió el abogado y periodista.

Como ejemplo puso la elección de Luiz Lula da Silva hace unos años en Brasil "un obrero metalúrgico brasileño sin ninguna formación académica" y aquí en Uruguay la reciente elección de José Mujica "un viejo guerrillero de aspecto desaliñado y habla vulgar".

Sanguinetti explica que la falta de formación no es descalificante para alcanzar las alturas políticas y que la ciudadanía parecería orientarse mucho más hacia la búsqueda de la confianza personal y de un espíritu de solidaridad con los más desposeídos, "que resulta más concluyente que las capacidades".

Sin embargo, el ex primer mandatario resaltó la elección del millonario Sebastián Piñeira en Chile y la elección parlamentaria de Francisco de Narváez en Argentina: "Votar a un empresario per se no es un valor. Pero descalificarlo a priori para el Gobierno es un prejuicio. Votar a un candidato sin formación suficiente tampoco es un valor. Pero descalificarlo por falta de Universidad también es un prejuicio" escribió.

Dijo que le llamó la atención como en Uruguay, "una izquierda que con el Gobierno de Vázquez -un médico cuidadoso de las formas- ya había girado hacia el centro no tuvo problemas para reiterar su mayoría con un candidato totalmente opuesto, en el que el discurso de ideas se sustituía por una imagen de emociones simples, identificadas con el destino de los más comunes".

Finalmente remató la columna reflexionando: "por formación, no me entusiasma demasiado esta inclinación. Pero allí está y más vale encararla con madurez antes de seducirse ingenuamente o rechazarla por instinto".

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