El cine vuelve a motivar a la cantante

| Pasa otra vez atrás de las cámaras para recordar el romance de Wallis Simpson y Eduardo VIII

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GUILLERMO ZAPIOLA

Winston Churchill la definió como "la más bella historia de amor del siglo". Exageraba, pero es cierto que el romance de Wallis Simpson con el rey Eduardo VIII (que derivó en la abdicación de éste) es todo un tema. Madonna ha decidido filmarlo.

La fascinación de Madonna por la historia de quienes tras la renuncia del rey terminaron convirtiéndose en los duques de Windsor viene de lejos, pero ha ido tomando forma cada vez más precisa en los últimos meses. Quienes la conocen de cerca afirman que la diva "ve a Wallis como su gran proyecto cinematográfico", y está tan apasionada como cuando hizo de Eva Perón. Se dice que tiene una pared repleta de artículos sobre Wallis Simpson en su casa de Londres, y que le escribió a la reina Isabel II pidiéndole permiso para hacer la película.

Puede haber varias razones superpuestas para ese apasionamiento. A un nivel personal, parece haber cierta identificación entre la cantante y el personaje: ambas nacieron en los Estados Unidos, ambas se trasladaron a la Gran Bretaña, y sus relaciones amatorias generaron titulares escandalosos. A un nivel profesional, también, estaría intentando cubrir un debe en su carrera. Es un dato que, pese a su éxito en otras áreas, el cine no se "le da" a Madonna.

TRAYECTORIA. Como actriz, con la excepción de un papel secundario en la comedia Desesperadamente buscando a Susana (1985) de Susan Seidelman, y su labor protagónica en Evita (1996) de Alan Parker, que es mejor de lo que sostiene la leyenda, la carrera fílmica de Madonna ha sido una sucesión de catástrofes, como lo sabe cualquiera que haya soportado Las aventuras de Madonna en Shanghai (1986), que también incluía la peor actuación de su vida de su entonces esposo Sean Penn; Dick Tracy (1990) de Warren Beatty, donde estaba todo mal salvo la fotografía en color; El cuerpo del delito (1993) de Uli Edel, un policial que daba vergüenza ajena; Juegos peligrosos (1993), que debe ser lo peor que hizo en su vida el director Abel Ferrara; Cuatro habitaciones (1996), un papelón a ocho manos pergeñado por Alison Anders, Alexander Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino; y especialmente Insólito destino (2002), `remake` dirigida por su esposo de entonces Guy Ritchie de un film de Lina Wertmuller que era un poco mejor, aunque eso tampoco significara gran cosa. Esta última película y la labor de la actriz son candidatas a los Razzie a lo peor de la década, y no sería injusto que lo obtuvieran, aunque sea difícil derrotar a Paris Hilton.

Lo extraño es que Madonna puede cometer esas atrocidades y sin embargo demostrar otras veces que es una mujer inteligente. Piénsese lo que se quiera de sus virtudes musicales (sinceramente, el autor de esta nota se siente muy afuera de su universo), es difícil discutir empero su profesionalismo en esa área. Y en cine pudo debutar con elogios como directora con Filth and wisdom (2008), y más cerca ha escrito y se ha desempeñado como productora ejecutiva de I am because we are (2008), que puede verse en cable en estos días y que es un documental impactante y removedor sobre el drama de los huérfanos de Sida. De alguna manera, su film sobre Wallis Simpson puede ser visto como otro intento de adquirir "respetabilidad" en la pantalla.

La historia es conocida. En 1935, la norteamericana Wallis Simpson, acompañada por su segundo marido, Ernest, asistió en Londres a una cena de gala en la que conoció al Príncipe de Gales, futuro Eduardo VIII de Inglaterra. Pronto ella se divorciaría, y el príncipe la presentaría como "su pareja" a sus poco entusiasmados padres, el rey Jorge V y la reina María. La crisis se produjo empero tras el ascenso al trono del príncipe, convertido en el rey Eduardo VIII. Su anunciada intención de casarse con una norteamericana plebeya y dos veces divorciada resultaba inadmisible para la familia real, la Iglesia Anglicana (recordar que el rey es también el jefe de la Iglesia de Inglaterra) y la mayor parte del "establishment" político británico. La decisión del rey de abdicar para casarse provocó el rechazo de casi todos y el apoyo de Churchill, quizás porque el viejo zorro ya veía venir al enemigo nazi, y razonó que en caso de guerra era preferible no estar regido por un idiota coronado que simpatizaba con Hitler. El matrimonio y la renuncia al trono eran una forma elegante de desembarazarse de él.

PROYECTO. Todo indica que Madonna ha estado trabajando seriamente en el tema. En principio se dijo que sería un musical, y en algún momento se especuló con que la propia diva podría encarnar al principal papel femenino. Luego circularon los nombres de otras actrices (Keira Knightley, Cate Blanchett), pero la versión más reciente es que Vera Farmiga, candidata al Oscar por su labor de reparto en Amor sin escalas, encarnará a Wallis. Aún no se eligió al actor que interpretará a Eduardo, aunque en algún momento se barajó la posibilidad del escocés David Tennant.

Madonna ha estado trabajando en el guión junto a Alex Keshishian, su colaborador en el documental En la cama con Madonna (1991). Según ha trascendido, en la primera escena aparece una nonagenaria que vive sola en su apartamento parisino, y comienza a contar su historia a su ama de llaves. A medida que el relato se desarrolla, el espectador entiende que esa anciana es Wallis Simpson, quien efectivamente vivió en París su ancianidad y su viudez, y murió con más de noventa años en 1986.

Dos antecedentes: uno en la dirección, otro en el guión

Filth and wisdom

2008

Una gitana proveniente de Ucrania que quiere triunfar en Londres, una aspirante a bailarina obligada a convertirse en `stripper`, una empleada de farmacia que persigue sueños que se le escapan. Tres vidas femeninas que se entrecruzan en una comedia dramática con elementos musicales en la que Madonna se desempeñó como guionista, productora ejecutiva y directora debutante. Presentada en Berlín 2009.

I am because we are

2008

Madonna se desempeñó como productora ejecutiva además de libretar este documental dirigido por Nathan Rissman acerca de una girgantesca tragedia contemporánea: la situación del millón de niños de Malawi, huérfanos a causa del Sida que mató a sus padres. Una película sin "glamour" y con pocos discursos, que golpea con la pura fuerza de sus imágenes. Se la puede ver en estos días en la televisión para abonados.

Variantes de la misma historia en documental y como ficción

No es la primera vez que el cine y la televisión se ocupan del zarandeado romance de Wallis Simpson y el rey Eduardo VIII. El mejor antecedente debe ser probablemente el documental británico A king`s story (1965), dirigido por Harry Booth, que fue candidato al Oscar y que incluía entrevistas a los interesados, entrecruzándolas con material de archivo, un relato en "off" a cargo de Orson Welles, y las voces de otros actores notorios como Flora Robson, David Warner y Patrick Wymark.

La historia volvió a ser contada por la televisión británica en 1978 con el título de Edward and Mrs. Simpson, con un formato de miniserie en siete capítulos que llegó a las pantallas chicas uruguayas en una versión abreviada. Edward Fox, esa suerte de arquetipo actoral de la aristocracia británica, encarnaba a Eduardo, y Cynthia Harris era la señora Simpson.

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