El dolor como quinto signo vital

| Los expertos recomiendan el uso de escalas para medirlo

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La temperatura corporal, el pulso, la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria y el dolor, son los primeros cinco signos vitales que deben ser considerados por los médicos. A pesar de que nueve millones de españoles sufren dolor crónico, sólo el 10% de los facultativos de atención primaria emplean escalas de medición del dolor para su mejor abordaje terapéutico.

Una de las herramientas para medir el dolor es la escala visual analógica (EVA), creada por la OMS. Evalúa el dolor del 1 al 10 para cuantificar su intensidad. Una escala que mejoraría la atención de los enfermos. Y es que el 83% de los españoles que padecen dolor crónico son atendidos en la asistencia primaria y no en unidades especializadas de dolor. Allí sólo el 10% de los médicos usa una herramientas como la EVA.

La Plataforma Sin Dolor ha desarrollado estos meses la I Campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor, para concientizar a los profesionales y a la sociedad de que hoy en día, con los avances en medicina, el dolor puede y debe controlarse. De que merece la pena intentar que no se sufra por dolor, sea agudo o crónico. Una iniciativa que, con el lema cada dolor tiene su historia, (EVAlúalo) ha contado con el apoyo del Ministerio de Sanidad.

"Tener en cuenta el dolor como quinto signo vital facilita el diagnóstico etiológico o causal del proceso que está desencadenando el cuadro doloroso en el enfermo", apunta Guillermo Castillo, director de la Fundación Grünenthal. La sensibilidad de los médicos hacia los pacientes entorno al sufrimiento a pleno, o poder controlar el dolor con los medios disponibles, ha experimentado un giro copernicano en los últimos años. De hecho, han sido prolijas, complejas y ricas las investigaciones en analgésicos que, por distintas vías, actúan para calmar el dolor.

En el último Congreso Europeo del Dolor, celebrado en Lisboa, se presentó "tapentadol" para el dolor agudo y crónico. El primer analgésico que aparece en 25 años de una nueva generación que marcará un antes y un después en el control de ese problema. Se trata de un opioide, o derivado de la morfina, que actúa sobre el sistema nervioso central, con una gran potencia y un buen perfil de tolerancia. Los expertos aseguraron que se inicia una nueva era en el manejo difícil del dolor agudo y crónico.

El dolor es el síntoma más universal de cuantos puede padecer el ser humano. La OMS advierte que, cuando se cronifica, puede convertirse en una enfermedad en sí misma y que, además de una gran carga de sufrimiento, es responsable, de unos costos elevadísimos por la imposibilidad de trabajar de quienes lo sufren.

(EL País de Madrid)

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