Corrupción ronda a lujoso hotel de Alto Calafate

Sin licitación, alojan allí a los pilotos de la aerolínea estatal

El hotel Alto Calafate, ese que el ex presidente Néstor Kirchner compró con los US$ 2 millones que adquirió en noviembre de 2008, está a cargo del escribano Leandro Albornoz y su esposa. Ellos están muy vinculados con el ultrakirchnerista Lázaro Báez, un gran beneficiario de la obra pública.

En 2003, nueve días antes de que Kirchner llegara a la Casa Rosada, Báez constituyó una empresa. Poco después, Austral Construcciones se convirtió en una de las principales constructoras de Santa Cruz y de toda la Patagonia: fue gracias a contratos con el Estado nacional y con las provincias de la región, que, según un informe de la Coalición Cívica, alcanzaron los US$ 906 millones durante el gobierno de Néstor Kirchner.

El hotel es un cuatro estrellas con 103 habitaciones, un 30% de las cuales están garantizadas, todos los días, por la ocupación de 10 pilotos y 20 azafatas de Aerolíneas Argentinas que pernoctan allí. La habitación doble cuesta US$ 247 por noche.

Mariano Recalde, presidente de la aerolínea estatal, dijo que la opción de la compañía por ese hotel respondía a que quedaba cerca del aeropuerto. En realidad, se ubica a 17 kilómetros del lugar y hay hoteles más cercanos y lujosos, como el cinco estrellas Design Suite Calafate, un cinco estrellas que es más barato que el de Kirchner: cuesta US$ 108 la habitación doble.

Recalde también dijo que los otros hoteles de la zona no se adaptan a las altas exigencias de los pilotos. Sin embargo, Jorge P. Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, dijo que ellos no pedían gran cosa. "La exigencia nuestra es solamente que el hotel tenga ciertos requisitos. Por ejemplo, restaurant, y que sea cómodo. Pero la elección la hace el área de contrataciones", aclaró el piloto. LA NACIÓN/GDA

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