Occidente ve sanciones a Irán como única salida

Tensión. Teherán comienza hoy a enriquecer uranio; alerta de EE.UU. y Francia

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BRUSELAS / TEHERÁN | EL PAÍS DE MADRID Y AFP

Irán notificó ayer a la AIEA que hoy comenzará a producir uranio altamente enriquecido pese a las presiones internacionales, salvo si las grandes potencias le suministran combustible nuclear. Occidente está decidido a poner en marcha sanciones.

Irán informó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que hoy en la planta de Natanz (centro del país), lanzará un proceso para enriquecer al 20% el uranio al 3,5% de que dispone, según el representante iraní en la AIEA, Ali Asghar Soltanieh. "Hemos invitado, en esta carta, a los inspectores de la AIEA a estar presentes (en Natanz) ya que todas las instalaciones nucleares de la República Islámica se hallan bajo el control de la Agencia", precisó.

La decisión se tomó, según Teherán, debido al bloqueo de las negociaciones con los Seis (EE.UU., Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Alemania) sobre el suministro a Irán de combustible enriquecido al 20% que dice necesitar para un reactor de investigación médica.

Soltanieh dijo que "han transcurrido más de ocho meses desde que Irán dijo al director general de la AIEA que necesitaba combustible". "No podíamos esperar más para satisfacer las necesidades de nuestros enfermos cuyos cuidados requieren isótopos", agregó.

El último desafío presentado por Irán empuja al gobierno de Estados Unidos hacia un camino que se ha resistido a tomar: el del enfrentamiento y la presión, primero de carácter diplomático. Destacados miembros de la Administración norteamericana coincidieron en que tras el anuncio -que significa que el país está más cerca de poder construir una bomba atómica- ha llegado el momento de que las principales naciones del mundo adopten fuertes sanciones económicas y políticas contra el régimen islámico.

EE.UU. y la Unión Europea, burlados una y otra vez por Irán en el terreno nuclear, están decididos a poner en marcha una nueva ronda de sanciones económicas contra la República Islámica y a prestar apoyo moral a la anunciada nueva ronda de protestas callejeras contra la manipulación electoral.

EE.UU. y Francia, reaccionaron ayer anunciado su intención de "trabajar" para aplicar nuevas sanciones a Teherán, al que París acusó de "chantaje".

"Lo único que podemos hacer, lamentablemente, es aplicar sanciones dado que las negociaciones ya no son posibles", comentó el lunes el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, tras entrevistarse en París con Robert Gates, el secretario de Defensa. Gates agregó: "El único camino que nos queda en este momento es el de la presión, pero para eso hará falta que toda la comunidad internacional trabaje unida".

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, manifestó que esta última medida de Teherán seguramente acabará de convencer a los países más dubitativos sobre el peligro que representa Irán y favorecerá la aprobación de medidas de castigo. "El resto del mundo ha empezado a ver a Irán tal y como es", declaró a la cadena CNN.

Puede amalgamar esa unidad internacional la represión con que se espera que el gobierno iraní responda a las protestas previstas para el jueves -aniversario de la revolución islámica-. En un riguroso comunicado conjunto poco habitual ante situaciones políticas, EE.UU. y la UE se dicen "particularmente preocupados por el potencial de violencia y represión en los próximos días".

SANCIONES. EE.UU. lleva meses tratando de construir una alianza sólida para conseguir la aprobación de sanciones consistentes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Hoy esa posibilidad es mayor que nunca, pero todavía no es un hecho garantizado. China y, en menor medida, Rusia, consideran que las sanciones podrían producir más perjuicios que beneficios.

Washington cree, sin embargo, que esos dos países, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, acabarán permitiendo las sanciones. Por lo que a Rusia respecta, altos miembros de su gobierno han aceptado que las sanciones pueden ser inevitables. En cuanto a China, las más recientes intervenciones de su canciller, Yang Jiechi, parecen situarse en contra de las sanciones, más aún tras los roces con Washington.

Pero EE.UU. confía en que, cuando llegue la hora de votar en la ONU, Pekín, a lo sumo, se abstendrá. Aunque no hay aún fecha, Washington cree que ha llegado la hora de actuar y es posible que se den pasos en las próximas semanas, con el propósito de votar en el Consejo antes de que termine marzo.

Obama presionado por esta situación

Barack Obama se juega mucho en Irán. Fue con ese país con el que el presidente estadounidense puso en acción al comienzo de su mandato su política de diálogo con los enemigos. Esa apuesta dio resultados al comienzo, y a punto estuvo de obtenerse un acuerdo en Ginebra en octubre para enriquecer el uranio iraní lejos de sus fronteras. Aquel intento fracasó y con él pareció fracasar también la política de mano tendida.

Probablemente aún hay tiempo para evitar acciones militares contra Irán, pero cada vez menos. Israel, que es el que más amenazado se siente por la posibilidad de que Irán tenga armas atómicas (con razón, porque Mahmud Ahmadinejad vaticinó su destrucción), presiona constantemente a Washington para que frene al régimen iraní, con la advertencia de que, de lo contrario, lo frenará el propio Israel.

Obama va a empezar a sentir pronto, además, la presión de la opinión pública estadounidense, que en buena medida juzgará la política exterior de su Administración por la firmeza que la Casa Blanca manifieste frente a Irán. Así pues, esta crisis parece entrar en una fase de resolución.

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