Dejar de fumar no es fácil... tanto que ni el embarazo parece ser un buen motivo para cuatro de cada diez fumadoras, a pesar de los efectos nocivos del cigarrillo para la madre y el hijo. El 60% restante sí lo hace, pero sólo hasta el parto: al año, el 80% reincide en la adicción con el bebe en casa.
"No hay motivación más alta para dejar de fumar que el embarazo. Si la embarazada abandona el cigarrillo antes del tercer mes, podría bajar a cero el riesgo para la salud del bebe", dijo la doctora María Inés Medín, coordinadora del Area de Cesación Tabáquica del Instituto Dr. Raúl F. Vaccarezza de la UBA.
Lo ideal, según los expertos en cesación tabáquica, es que la mujer deje de fumar por lo menos seis meses antes de quedar embarazada o al enterarse, si la noticia la toma por sorpresa. Es que además de las consecuencias tóxicas ya conocidas del humo del tabaco, fumar durante la gestación aumenta el riesgo de ciertas complicaciones, como el aborto espontáneo o el parto prematuro. Además, la placenta puede implantarse de modo que obstruya el canal de parto (placenta previa) y el bebe puede nacer con baja talla, lo que no recuperaría tan fácil. Una revisión publicada hace dos años en Evidencias en Pediatría reveló que los hijos de fumadoras tardan entre 3 y 6 años en alcanzar los parámetros de crecimiento normales.
Para los especialistas, dejar de fumar durante el embarazo es una buena oportunidad para abandonar definitivamente el cigarrillo. Eso evita también que los chicos inspiren el humo de segunda mano.
"Fuma el 35,8% de las embarazadas", señaló Medín, neumonóloga de la Fundación Favaloro. Esa cifra, que surge de un estudio realizado en 15 hospitales argentinos, supera levemente la prevalencia del consumo de tabaco en las mujeres registrado por la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que es del 28,6 por ciento. Otras respuestas resultaron sorprendentes: el 70% de las mujeres no había recibido información médica alguna sobre el tabaquismo en los controles y el 83% no pensaba en dejar de fumar después del nacimiento del bebe. LA nación / GDA
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