WASHINGTON | AFP Y AP
La llegada de una gigantesca tormenta de nieve, bautizada como "snowpocalipsis" (apocalipsis de nieve), generó alerta ayer en EE.UU. y llevó a la gente a abandonar sus trabajos y a tomar por asalto los supermercados para aprovisionarse.
La agencia meteorológica estadounidense anunció "fuertes caídas de nieve" con acumulaciones de entre 50 y 70 centímetros. El alerta, que entró en vigencia ayer a la tarde y durará hasta la noche de hoy, agrega que habrá ventarrones y nieve con viento.
A raíz de esta situación las aerolíneas cancelaron varios vuelos y las escuelas cerraron. El National Weather Service advirtió además que se prevén "fuertes perturbaciones en los transportes durante todo el fin de semana" y que los desplazamientos serán "muy riesgosos".
"Quienes puedan trabajar desde su casa que lo hagan", dijo la portavoz del Departamento de Transporte de Virginia, Joan Morris. Siguiendo esta recomendación fue que el gobierno federal, el mayor empleador en la zona, dio el día libre a sus trabajadores.
El alerta abarcó a varios estados, incluidos el distrito de Columbia -correspondiente a Washington-, en la costa este desde Nueva Jersey a Carolina del Norte, y hacia el oeste hasta el estado de Indiana.
El anuncio de la agencia meteorológica reavivó los recuerdos de la tormenta del 19 de diciembre, cuando se registraron las nevadas más abundantes en décadas en esa zona.
Los términos "snowpocalipsis" y "snowmageddon" irrumpieron en los sitios de socialización y eran de los más consultados por los estadounidenses en internet ayer, además de "ventisca" y "tormenta".
"Es el `snowpocalipsis`. Preparen una mochila para el trabajo con alimentos para tres días", dijo "stereojam" en Twitter ayer de mañana.
PROVISIONES. Las alertas fueron el disparador para que cientos de estadounidenses se lanzaran en pos de provisiones y colmaran los supermercados, especialmente en previsión de la tarde del domingo, cuando se disputa el Super Bowl, la final del campeonato de fútbol americano, principal acontecimiento deportivo del año en el país.
"Tuvimos mucho más actividad que normalmente. Diría que cinco veces más", dijo el gerente de una tienda de bebidas alcohólicas cercana a la capital, que rechazó ser identificado. "Vendemos mucha cerveza para el Super Bowl, pero también alcoholes fuertes y vino", agregó el comerciante.
Mientras los aficionados se preparaban para el juego entre los Colts de Indianápolis y los Saints de Nueva Orleans con sus carritos llenos de papas fritas y cervezas, los supermercados veían cómo se vaciaban sus góndolas de lácteos y de sal, útil para derretir la nieve o impedir la formación de hielo.
"La gente entra en pánico. Las góndolas prácticamente se vaciaron", enfatizó Jane Bate, de 41 años, cuyo supermercado quedó "desvalijado", según dijo.
Las autoridades estatales desplegaron en la región miles de camiones de carga, trabajadores y cientos de toneladas de sal para derramar sobre la nieve e impedir las patinadas.