BUENOS AIRES | "Porque cumplí con mis deberes de funcionario público, porque junto con mi equipo le hemos garantizado a todos los argentinos estabilidad monetaria, financiera y estabilidad cambiaria: como le dije ayer a los miembros de la comisión bicameral, siento que mi ciclo en el Banco Central ha concluido. He decidido definitivamente alejarme del cargo de presidente del Banco Central de la República Argentina con la satisfacción de los deberes cumplidos".
Con esas palabras y como un desenlace -a esta altura previsible- de un conflicto institucional que ya lleva casi un mes y medio, el desplazado presidente del Banco Central, Martín Redrado, renunció a la posición que ocupaba en la entidad madre de la política monetaria argentina desde hacía más de cinco años.
En una conferencia de prensa que fue convocada ayer a última hora por el economista, Redrado dijo estar convencido de haber cumplido "con la ley, con la Constitución y con la Carta Orgánica" del Central.
Pero como punto fundamental destacó su gestión al frente de la entidad: "Dejo un Banco Central con más reputación institucional, con independencia de criterio; un Banco Central que yo espero le dé a los argentinos la tranquilidad que le hemos dado en estos años".
También mencionó que fue removido de manera inconstitucional y que el gobierno "avasalló" al Congreso de la Nación al removerlo por decreto. Su cargo será ocupado interinamente por el hasta ahora vicepresidente del Banco, Miguel Pesce, según dispuso el gobierno.