Una comedia dramática sobre la vida y la muerte

Fronteras. Se acerca el film "Siempre hay tiempo para reír"

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GUILLERMO ZAPIOLA

Hay que tener un particular sentido del humor para imaginar una comedia a partir de un terremoto, pero eso es lo que le ocurrió a Judd Apatow, director de "Siempre hay tiempo para reír", film protagonizado por Adam Sandler que se estrena el viernes.

Al menos, eso es lo que cuenta Apatow. Aclaremos, de todos modos, que no se trató de algo como el terremoto de Haití, con su infinita secuela de desgracias, sino de un episodio bastante más inofensivo. En 1994 hubo un terremoto en California, el director no se encontraba en su casa porque la estaban pintando, y la chimenea se desplomó, atravesó el tejado y cayó en su dormitorio. Si hubiera estado allí podría haber muerto.

Hoy, al evocar el episodio, el escritor y cineasta recuerda: "Durante tres días aprecié la vida, pero sólo durante tres días. La película se basa en esa idea: si sobrevives a un accidente, ¿aprendes algo que seguirás usando el resto de tu vida?". La respuesta que Apatow se da a sí mismo es, por lo menos, dubitativa.

Otras experiencias posteriores alimentaron la idea de su comedia. Por uno u otro motivo, Apatow debió relacionarse con varias personas enfermas, y vio cómo luchaban por sobrevivir. También le hablaron de lo que pensaban de su vida antes de caer enfermos. Entonces, declara, comenzó a entender que no todo el mundo quedaba satisfecho consigo mismo. Con frecuencia ocurría que cuando mejoraban no llegaban a comprender la oportunidad que se les había brindado, y en una semana volvían a la rutina de siempre. Sobre ese punto de partida se armó la película.

Lo que cuenta Siempre hay tiempo para reír es la historia de dos personajes: George Simmons (Adam Sandler), una superestrella cómica que padece una extraña forma de leucemia y se ve obligado a cambiar de vida, e Ira Wright (Seth Rogers), un joven cómico que idolatra al otro y al que éste aconseja sin ganas.

Apatow afirma que puso mucho de sí mismo en la película, a la que considera su trabajo más personal. "Mi vida siempre se ha centrado en la familia, la comedia, la amistad y las relaciones con cómicos. He metido todo eso en la película, y le he añadido el tema de la vida y la muerte, cómo decide uno vivir cuando se está muriendo, y qué hace cuando se pone mejor".

Apatow le propuso la idea a Adam Sandler y éste aceptó de inmediato. Le interesó el personaje, de quien dice que "no se siente muy próximo a nadie, ni a su familia ni a sus amigos". Y agrega para definirlo: "Nunca se queja. Es un hombre triste al que no le gusta llorar".

El guionista y director ha explicado que no habló mucho con Sandler acerca de los aspectos más oscuros de la película. Describe al actor como alguien "muy valiente, siempre dispuesto emocionalmente", y confió en su instinto. Reconoce que hubo algunos momentos en que tuvo que pedirle "un poco más o un poco menos", pero insiste también en que la película gira entorno a sus emociones.

Apatow admite que no fue fácil obtener el equilibrio entre el humor y la seriedad que su tema requería. Según él fue "demoledor" rodar las escenas en las que George está enfermo. El director reitera que está acostumbrado a la comedia, y "de pronto, había que trasladar la idea de que ese hombre se moría". En su opinión, todo dependía de Sandler. Y añade: "Ahí estaba yo, mirándole por el monitor, intentando colocarme de tal forma que nadie se diera cuenta de que estaba llorando. Pero lo curioso es que las escenas con mayor dramatismo, las más difíciles de rodar, son también las que sacan más carcajadas porque le está pasando a un cómico. Se enfrenta a lo peor contando chistes".

Apatow realizó algunas elecciones inesperadas para el `casting` de su film. Su propia esposa, Leslie Mann, encarna a una vieja enamorada de Sandler, actualmente casada con otro hombre que le es infiel (Eric Bana, alguien a quien resulta también inesperado ver en una comedia). El director reconoce que se divirtió viendo a su amigo Sandler y a Mann actuando como una pareja que rompió doce años atrás. "Leslie y Adam son muy amigos en la vida real", explica. "Durante los ensayos, fingir que Adam estaba enfermo la destrozó. Es una actriz muy entregada". Bana está de acuerdo, y afirma que Leslie Mann tiene "el raro don de mantener la más absoluta seriedad en medio de la situación más graciosa".

Un autor de comedia al que hay que considerar

Nacido en Nueva York y en una familia judía el 6 de diciembre de 1967, Judd Apatow se ha convertido en uno de los productores, directores y guionistas más populares de la última oleada de la comedia norteamericana. Cuando era niño quería ser Steve Martin, y su madre trabajó largamente en un club de comedia.

Comenzó a hacer teatro de humor cuando estaba en la secundaria, y luego siguió un curso de libretista en la Universidad del Sur de California, donde también practicó la comedia. En esa época conoció a Adam Sandler, que se convertiría en su amigo y socio. Hizo algunas cosas para la televisión como guionista, actor y director, fundó su propia productora y continuó escribiendo comedia para Will Ferrell, Steve Carell, Ben Stiller y otros. En 2005 debutó como director de largometrajes en Virgen a los 40, protagonizada por Steve Carell, que era todavía un film desparejo, y mejoró el pulso con Ligeramente embarazada (2007), protagonizada por Seth Rogen, otro cómplice. Ahora llega a su tercer largo.

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