Finalmente y tras superarse las inclemencias climáticas, el presidente Tabaré Vázquez pudo realizar la visita a la base científica uruguaya "Artigas" en la Antártida, adonde fue recibido por el jefe de la base, el teniente coronel Gonzalo Saravia, y otras autoridades científicas presentes. El miércoles, el arribo de Vázquez tuvo que ser cancelado por las malas condiciones meteorológicas y el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) debió retornar a Punta Arenas, en Chile.
Vázquez partió a las 10:55 horas del jueves desde la pista ubicada a más de 1.000 kilómetros de distancia del continente blanco y sobre las 13:15 aterrizó en la base chilena "Presidente Frei". Desde allí fue transportado en helicóptero hacia la base "Artigas", ubicada a cuatro kilómetros. El programa organizado se modificó debido a que el presidente no pernoctó en la base como estaba previsto.
Recorrida. Vázquez recorrió todas las instalaciones, se informó de primera mano respecto a los trabajos de investigación que allí realizan los científicos uruguayos y próximo a la hora 20 emprendió el regreso al continente sudamericano.
Pernoctó en Punta Arenas y a primera hora de hoy emprendió el vuelo hacia el Aeropuerto Internacional de Carrasco en un avión Brasilia de la FAU con mejores comodidades.
Durante la visita del presidente de Uruguay a la base uruguaya, la temperatura promedio fue de 4ºC.
El mandatario había postergado su visita a la Antártida en dos ocasiones, en 2007 y 2009, por diversos motivos.
Vázquez es el tercer presidente que visita la base "Artigas", instalada en 1984 en la isla Rey Jorge del archipiélago Shetland del Sur. Anteriormente viajaron Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle.
Uruguay integra el Tratado Antártico con otros 27 países.
El miércoles, el avión de la FAU con el mandatario a bordo sobrevoló durante más de una hora la zona en procura de aterrizar, pero fue imposible por la baja visibilidad en el aeropuerto "Presidente Frei".
"En el momento en que el avión llegaba al aeropuerto, había niebla y la visibilidad para los pilotos no se daba, tanto en lo horizontal como en lo vertical. A 100 o 200 metros no se veía nada. El avión estuvo sobrevolando una hora el aeropuerto, porque a veces esto cambia rápido", explicó a El País el vocero de la Fuerza Aérea, coronel Mariano Rodrigo.