Las autoridades sanitarias mexicanas confirmaron el envío, en marzo, de una nueva misión técnica, en el marco de las negociaciones que mantiene Uruguay con México para destrabar el ingreso de carne ovina desosada y madurada.
El envío de esta auditoría se viene negociando desde diciembre de 2009, cuando los jerarcas sanitarios aztecas plantearon el envío de un equipo técnico en un plazo de 45 días. Uruguay había propuesto como fecha tentativa el mes que viene, pero en las últimas horas, los mexicanos confirmaron que su equipo de auditores llegará en la semana que va del 13 al 20 de marzo.
Los inspectores buscarán comprobar in situ que la situación sanitaria que plantea Uruguay en sus documentos se cumple al pie de la letra. Este paso forma parte del denominado análisis de riesgo, la instancia técnica más importante previo a la apertura del mercado.
Cumplida esta instancia, todavía quedaría la habilitación de plantas frigoríficas exportadoras. Cabe recordar que Uruguay ya tiene habilitado el ingreso en México de cortes de carne bovina sin hueso y madurados. Muchos de los frigoríficos exportadores también se dedican a la faena de ovinos, por lo que la habilitación de plantas no sería un obstáculo al momento de concretar negocios.
¿Por qué Uruguay está tan empeñado en entrar con el producto en los mercados de América del Norte? Es que en ellos se pagan los mejores precios y la meta de la cadena cárnica en su conjunto siempre fue valorizar los embarques, más en momentos en que el rubro ovino continúa en franca recuperación.
Hace décadas, en Uruguay la lana era el buque insignia de la ovinocultura, hoy pasó a serlo la carne ovina, que se defiende con los mercados que tiene.