El libro «Game Change», escrito por los periodistas John Heilemann y Mark Halperin, quienen siguieron muy de cerca a los protagonistas de la campaña presidencial de los EE.UU, fue puesto a la venta hoy, con singular expectativa. La obra revela varios escándalos que tuvieron en el ojo de la tormenta a sus principales figuras. El ex presidente Bill Clinton tuvo una amante durante la campaña de su mujer, Hillary, quien quiso rechazar el cargo de secretaria de estado, por miedo a que la prensa difundiera la infidelidad de su marido. La mala relación entre Obama y el vicepresidente Biden, queda al descubierto, así como los errores recurrentes que cometía la republicana Palin.
Un libro que aparece hoy en el mercado norteamericano revela decenas de escándalos que marcaron la conmovedora batalla política y ciudadana que llevó a Barack Obama a convertirse en el primer presidente negro de los Estados Unidos.
El texto afirma, por ejemplo, que el ex presidente Bill Clinton "tuvo un romance" con otra mujer mientras asesoraba a su esposa, Hillary Clinton, en la difícil campaña interna que perdió como aspirante presidencial del Partido Demócrata.
Y que tanto ella como sus asesores temieron que la nueva relación del enamoradizo Bill se hiciera pública, con efectos catastróficos para la campaña.
Hasta ayer, el nombre de esta nueva "tercera en discordia" permanecía en el anonimato. El libro afirma que las sospechas del entorno de Hillary empezaron en el 2006. "Existía la certeza de que era algo serio" y no cosa de una noche, al extremo de que la ex senadora decidió instruir a sus colaboradores para la eventualidad de tener que combatir el escándalo.
Uno de los tramos más conmovedores del libro es el compromiso asumido por Hillary y Obama ante la grave situación que enfrentaría la nueva administración demócrata. El texto afirma que Hillary tenía dudas sobre aceptar la Secretaría de Estado. Primero, por la amenaza de los amoríos de su marido y, segundo, por la tendencia de Bill a entrometerse en un gobierno que no era el suyo.
"Ya has visto lo que pasa. Esto se convertirá en un circo si acepto el trabajo", parece ser que dijo la entonces senadora a Obama. El futuro presidente, le suplicó que aceptara.
"Dadas todas las cosas con las que tengo que lidiar, incluida la crisis económica, necesito tu ayuda", insistió
Escrito por un periodista de Time y otro de New York Magazine y titulado "Game change" , el libro saca a la luz más cosas. Entre ellas, que Obama y su vicepresidente, Joe Biden, no se llevan nada bien y que el hoy ocupante de la Oficina Oval habría sondeado al ex secretario de Estado republicano Colin Powell y al ex vicepresidente Al Gore, ya que desconfiaba de su hoy "número dos".
Obama le habría dedicado más de un dardo a Biden luego de que este dijera que él estaba más preparado para ser presidente. Los asesores de Obama mantenían vedado el acceso de Biden a reuniones de campaña y no le informaban sobre esos encuentros.
También se supo que la mano derecha de Obama, el demócrata Harry Reid, hablaba del futuro presidente como un candidato no del todo negro. "Es un hombre de piel clara" y carente de "dialecto negro en su lenguaje".
Escrito por Mark Halperin y John Heilemann sobre la base de más de 300 entrevistas (incluida una con Obama), el libro también deja mal parados a los republicanos. Dice que John McCain no quería saber nada con Sarah Palin, pero no se atrevió a contradecir la idea por miedo a que las bases republicanas se opusieran.-
El libro revela que la peculiar aspirante quedó "abrumada" por la "cantidad de información" que tenía que elaborar para el debate con su contrincante, Biden, de quien, para colmo, no podía recordar su apellido e insistía en llamarlo "O´Biden".
EXTRACTO LA NACION. COM
No hubo respuestas
"¿Cuáles son las reacciones hasta ahora ante semejante catarata informativa? Hay de todo. El senador Harry Reid admitió lo dicho, pidió disculpas y el presidente Obama se las aceptó. Sarah Palin, a través de su vocero, dijo que lo que se afirma de ella no es verdad. Del matrimonio Clinton, ninguno de los dos ha dicho esta boca es mía. Y, al cierre de esta edición, el candidato por el partido republicano, John McCain tampoco había pronunciado palabra.