Emigración

Un reciente informe, suministra valiosos datos sobre aspectos de la emigración. Los autores estimaron que las remesas que reciben las familias de uruguayos en el exterior crecieron un 400 % entre 2001 y 2005; el 2 % de los hogares en el Uruguay recibe remesas del exterior; y el monto total de ese dinero ascendería a los 72-75 millones de dólares anuales.

El estudio examina el impacto de ese ingreso de dinero sobre la vida de las familias que permanecen en el país. Los hogares que reciben las remesas son más confortables, los niños tienen más tiempo de escolaridad y pierden menos años de estudio y, aunque las mujeres tienden a trabajar menos, los hombres continúan trabajando lo mismo. El hecho de que las mujeres pasen más tiempo en el hogar es, en sí mismo, un hecho positivo porque se reflejará en un mejor cuidado y educación de los niños. En síntesis, las familias que reciben el dinero del exterior no disminuyen sus esfuerzos para salir adelante.

Sin embargo, esos datos pueden ser vistos de otra forma. En lugar de esperar que el Estado les solucionara sus problemas, los emigrantes resolvieron partir en busca de mejores horizontes. Esta decisión ya refleja algo. Los emigrantes son personas con mayor preparación, iniciativa y capacidad de adaptación. Ello sugiere que provienen de hogares donde ya existía un cierto nivel de educación, laboriosidad y ambición de mejorar.

Una de las conclusiones del estudio es que "la emigración no es buena ni mala". Esta es una afirmación discutible.

¿Cuál es el impacto demográfico, económico, social y afectivo de esa emigración?

Un país con una población tan pequeña, y una tasa de emigración tan alta pierde una cantidad de gente joven, con iniciativa y dispuesta a asumir riesgos. Ello causa una deformación en la estructura de edades. Como resultado, menos personas productivas deben generar la riqueza necesaria para mantener una proporción más alta de personas de mayor edad. El país se hace más rígido, conservador y temeroso de avanzar. Con lo que, al final, terminamos por generar un ciclo vicioso, porque esas mismas características son las que incentivan la emigración.

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