El procesamiento del conductor de un ómnibus que el pasado 5 de enero entró a contramano en el barrio Piedras Blancas para evadir una feria vecinal, atropelló y mató a un motociclista, provocó en la tarde de ayer una intensa movilización de unidades del transporte que coparon el centro de la ciudad. El motivo, según se argumentó, era protestar contra la Intendencia de Montevideo por la falta se señalización que desembocó en el fatal accidente, pero lo cierto es que la asonada se registró al conocerse el procesamiento.
Lo que alegan los trabajadores sobre omisiones de la IMM pueden ser de recibo. Pero la Justicia no lo entendió así y, entonces, esa manifestación se transformó directamente en una protesta contra un fallo judicial. Eso es inadmisible. Los fallos se acatan, no se discuten.