Sin contestar

En el período de gobierno que termina, el recurso constitucional de la oposición radicó en el control ejercido desde el Parlamento dada la ausencia de opositores en los directorios de los entes estatales y de la mayoría absoluta con que contó el Frente Amplio en las cámaras. Aunque esos elementos magnificaron el carácter de contrapeso del Legislativo, estadísticas oficiales prueban que incluso en esa relación entre poderes, el Ejecutivo se resistió a ser controlado.

En efecto, un tercio de los pedidos de informes de los legisladores quedaron sin contestar. Como se sabe, el pedido de informes, junto con el llamado a comisión y la interpelación en sentido estricto, son los instrumentos a disposición de parlamentarios que desean obtener datos fehacientes sobre la marcha de la administración. Según estadísticas oficiales, de un total de 2.484 pedidos de informes elevados al gobierno de Vázquez, 851 están pendientes de respuesta. El mayor moroso fue el Ministerio de Transporte y Obras Públicas conducido por Víctor Rossi quien no respondió al 85% de las requisitorias formuladas desde el Palacio Legislativo.

Esta seria omisión tiende a debilitar la capacidad de control del Parlamento sobre los actos del Poder Ejecutivo, un mecanismo de control que está en la esencia de las funciones de este poder del Estado. Desconocerlo o eludirlo es una manera de debilitar la democracia y alterar en beneficio del gobernante de turno el principio de equilibrio entre poderes que asegura la estabilidad del sistema. Así, a la ominosa lista de mayorías automáticas aplicadas por el Frente Amplio durante este quinquenio habrá que agregarle este tercio de pedidos de informes desatendidos.

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