La necesidad de cambios en la educación es el tema en que José Mujica centra su discurso en los primeros días de 2010. Al igual que con la reforma del Estado -el primer tema que puso sobre el tapete en lo que va de la transición-, el presidente electo no mencionó medidas concretas e hizo hincapié en que para lograr cambios es necesario involucrar a todos los actores.
Tal como lo hizo el lunes, ayer martes Mujica volvió a hablar en su audición radial sobre la enseñanza, en este caso para resaltar que no se puede dejar fuera de su reforma a los docentes y que los cambios no pueden ser decididos por técnicos.
"No podemos creer sinceramente que cuatro técnicos importantes en una pieza nos van a propinar la nueva era de la enseñanza, porque sencillamente esto es contrario a la diversidad sociológica que compone la Nación", expresó. Mujica indicó que la información puede alimentar la inteligencia, pero "la mucha información con poca inteligencia tiene el inmenso peligro de tender a multiplicar la soberbia", la que crea "obstáculos" que están "para hacer abortar todo, para estorbar, pero nunca para construir".
Dijo que no puede haber transformación "si se prescinde de la ciudadanía como opinión, si creemos que la única visión es la nuestra, si creemos que hay que pasarle por encima a quienes trabajan en la enseñanza y hacerla contra ellos". Para Mujica, por el camino de la confrontación y de ir contracorriente "seguimos construyendo desaguisados".
Afirmó que las "obviedades" que expresa son "hijas de entender que esta es una tarea de muchos y que necesita participación de maestros, de profesores, de padres, de madres, de familias, de gurices". "Nuestro pueblo viene con una diversidad, la que obliga no solo a respetarla sino tal vez a profundizarla. Ya estamos a leguas de las visiones de sociedades unánimes", concluyó.