SALTO | LUIS ALBERTO PÉREZ
Un hecho de violencia doméstica originado en una finca de las inmediaciones del aeropuerto de Nueva Hespérides de Salto, culminó trágicamente el miércoles 30 en horas de la noche, cuando el dueño de casa fue muerto por su hija de 13 años mediante el disparo de una potente arma de fuego.
Este fatal desenlace se inició sobre las 23:45 horas de ese día cuando el jefe de familia, identificado como Luis Alberto Martínez (54), retornó de una cantina a su domicilio.
Martínez residía en una modesta vivienda ubicada a poca distancia del Aero Club sobre la calle Mario Apaulaza. Allí realizaba la cría de algunos vacunos y ovejas.
Según vecinos, ya antes de ingresar al campo y desde la calle, el hombre comenzó a proferir insultos a su esposa e hijos, por lo cual antes de arribar al lugar estos salieron al exterior de la vivienda por las amenazas que habrían recibido en el pasado por parte del hombre. Temerosos, los menores se ocultaron detrás de unos arbustos.
Martínez descendió de una moto. Se dirigió a su habitación en procura de un revólver Magnun, calibre 357, y al no encontrarlo volvió a salir totalmente ofuscado. La persona que tenía en su poder el arma de grueso calibre era su hija. Luego comenzaron las discusiones. En la oscuridad, la menor le disparó tres tiros a su padre, uno de los cuales lo alcanzó a la altura de la cintura. Este disparo le provocó la muerte inmediatamente.
Tras percibir la forma en como había terminado la discusión, los vecinos llamaron a la Policía. En el escenario de esta tragedia se hicieron presentes las autoridades del Comando de Policía y la jueza penal de Feria, Gabriela Rodríguez. La magistrada interrogó a la menor, a su hermano y a la madre en el propio sitio del hecho. El jueves 31, ya en la sede judicial, la doctora Rodríguez interrogó nuevamente a los familiares del hombre. Luego resolvió otorgar la libertad de la madre y la hija, a la espera de los resultados de la autopsia de la víctima y de las pericias balísticas solicitadas a Policía Técnica para tomar resolución.
DISCUSIONES. Vecinos más cercanos señalaron que en estos últimos días la relación del hombre con la familia se había deteriorado como consecuencia de que volvió a los hábitos de ingerir bebidas alcohólicas, las que había abandonado en los últimos tiempos.
"Era muy trabajador y buen vecino, pero estos últimos días se lo veía pasar muy ebrio. Armaba líos con su mujer y sus hijos y dicen que los había amenazado de matarlos a todos. Es una lástima porque la señora y los gurises también son buena gente. Todo esto pasó por culpa de la bebida", dijo un vecino de la zona ubicada a seis kilómetros de la ciudad de Salto.