Alguien dijo que la Historia es "la relación razonada, verídica e imparcial de los sucesos del pasado siguiendo su orden cronológico" Definición simple, pero completa. Realza lo racional en el análisis de las fuentes que maneja el historiador. Su autenticidad garantiza veracidad, y la verdadera historia es inevitablemente imparcial.
En nuestra Historia Nacional hay un antes y un después del Profesor Juan E. Pivel Devoto, que recogió la siembra de grandes y marcó el rumbo a los demás.
De físico pequeño y talante enérgico, fue un gigante como Historiador y Docente.
En su Magisterio educó con ejemplar honestidad y fue un incansable investigador. De familia colorada entre muchos hermanos, sólo él y el menor, Ulises, militaron activamente en el Partido Nacional.
Fue Ministro de Instrucción Pública y dignísimo Presidente del Directorio del Partido Nacional en la fase final de la dictadura. También como Director del Museo Histórico Nacional, dejó el legado monumental de su Archivo Artigas.
Como docente jamás reveló su condición partidaria. No lo permitían sus convicciones éticas. Era un enamorado de la verdad.
Pivel hoy es ignorado por la izquierda, que no se ha dignado ni ponerle su nombre a una calle.
Pero Pivel vive, la bajeza no mella su dimensión. Su familia donó al Partido Nacional su biblioteca, ese "tesoro del intelecto" como la llamó el Dr. Lacalle. Y el Partido tuvo la visión de ceder su uso por treinta años a la Universidad de Montevideo para que allí quienes quieran saber en qué país viven, recurran a la consulta de ese formidable material de estudio que inspiró la memoria fidedigna de nuestro querido Uruguay.