Sano egoísmo

JUAN ORIBE STEMMER

El gobierno le ofreció a Bolivia "por lo menos" diez hectáreas marítimas en la bahía de Montevideo, en aguas profundas, "para establecer allí un territorio boliviano enclavado en el puerto" (EPA) donde se instalaría una refinería para industrializar gas natural de aquel país. Un alto funcionario uruguayo habló de la "construcción en conjunto" de un "puerto compartido", con Bolivia y Paraguay, en territorio uruguayo. El ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, a su vez, informó que en la reciente reunión de Asunción, "el presidente Mujica ratificó la voluntad de ceder un puerto de aguas profundas para el Paraguay" (El País, 16 de agosto).

El Uruguay también ofreció construir barcazas fluviales para aquellos dos países, "lo cual le daría autonomía a los países para la salida al mar". Es una buena idea. Pero sería oportuno recordar que el Paraguay estableció comunicaciones "autónomas" con ultramar mucho antes que nosotros. En su momento, el Estado paraguayo contó con una flota mercante moderna que ofrecía servicios con el Río de la Plata (basta mencionar el caso del vapor de ruedas "Tacuarí", botado en 1854). Es cierto, no faltarán quienes sostengan que estas referencias históricas no tienen mucho sentido ahora. Pero se equivocan profundamente. La única forma de comprender adecuadamente la importancia de los intereses fluviales, marítimos y portuarios uruguayos es conociendo la geografía y la historia de la cuenca del Plata.

Debería preocupar la propuesta de ceder un enclave en la bahía de Montevideo (¿alguien se detuvo a averiguar qué es, para el derecho Internacional, un "enclave"?) extranjero. Igual con la idea de "ceder" un punto en la costa atlántica para un proyecto portuario "conjunto" o "compartido", o como sea que quieran llamarlo. ¿A qué se debe este afán de entregar partes estratégicas de nuestro territorio a potencias extranjeras, aunque pertenezcan a la región? ¿No será, en el fondo, un corolario de esa equivocada perspectiva de que somos un "pequeño país"?

Si deseamos ayudar a nuestros vecinos de Urupabol, lo que debemos hacer es aprovechar al máximo las ventajas competitivas naturales que tiene el Uruguay para que las empresas estatales y privadas de nuestro país les ofrezcan servicios de transporte fluvial y marítimo, y portuarios modernos, económicos y eficientes. Para ello no es necesario invertir tiempo y energía en proyectos funambulescos o de muy largo plazo. Podemos comenzar hoy con iniciativas concretas, posibles, de aplicación inmediata y que producirán beneficios a corto plazo.

Incluyendo construir la hidrovía del río Uruguay, profundizar los canales de Martín García, seguir mejorando el puerto de Montevideo y profundizar gradualmente sus canales de acceso y desarrollar las comunicaciones internas y regionales, incluyendo el ferrocarril.

Está bien ser generoso con nuestros vecinos; pero la generosidad bien entendida comienza por casa. De esta manera, el Uruguay, al perseguir, con sano egoísmo, su interés nacional contribuirá al desarrollo y prosperidad de todos sus vecinos.

"Asegurar a Paraguay y Bolivia servicios portuarios eficientes y a costos razonables".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar