Llover sobre mojado

RODOLFO SIENRA ROOSEN

Comunistas y emepepistas aliados, sepultaron las aspiraciones presidenciales de Astori. Es historia conocida. Mujica fue el candidato, a lo que siguió la integración de Astori a la fórmula luego de un proceso de aceptación kafkiano, que comenzó cuando puso una serie de condiciones aparentemente irreductibles. Entonces cuando Mujica amagó llamar al socialista Daniel Martínez, Astori se fue al mazo y de urgencia se subió al ómnibus refunfuñando y sin condiciones. Después de las elecciones, Mujica le entregó -también aparentemente sin condiciones- la conducción de la política económica a Astori, pero metió como cuña en el equipo a Buonomo, que ya fue desautorizado por Bergara cuando anunció que el dólar iba a quedarse entre 21 y 22 pesos. Después se estrenó otra obra de teatro con la candidatura a la Intendencia de Montevideo, a la que se postuló abiertamente Martínez como consuelo a su desplazamiento de la Vicepresidencia. No tuvo eco, los comunistas pasaron la factura y apareció en escena la figura de Ana Olivera mientras caía un telón lento.

Ahora comienza otro acto. Se viene el presupuesto y vuelve a cambiar no el escenario pero si el talante de los actores. El Presidente quedó muy jugado con sus discursos en el Conrad y en la Asamblea General y Astori pone la cara. Pero los comunistas preparan su artillería. Quieren saber qué pasará con el proyecto de revivir al Frigorífico Nacional y al SOYP -sí, lo habíamos oído todos en su momento, creímos que era un chiste pero resultó verdad- cómo se va a financiar la famosa y obsesiva reducción de los dos puntos a la tasa del IVA como si esto fuera fundamental para la gente, si habrá espacio fiscal para construir cincuenta mil viviendas, cuál es el peso de la deuda externa, en fin, lo de siempre. Astori responde que los cuestionamientos de los comunistas resultan inaceptables, y que se apoyará en una de las dos biblias de Vázquez, ahora el programa del Frente Amplio.-

Pero Astori perdió credibilidad, no tiene autoridad para convencer a nadie. El programa del Frente preveía un impuesto a la renta, no un impuesto al salario. El programa del Frente nunca fue tan amplio como para incluir un impuesto a las jubilaciones a tasas equivalentes a los ingresos del trabajador en actividad.

El que le crea a Astori que levante la mano.

El Ministro Lorenzo, de ronda en ronda, busca consensos en la coalición gobernante para cuidar la política fiscal. Porque si hay algo claro,es que la mejora de la competitividad de nuestra producción -la demanda se sostiene y el tipo de cambio aumentó- genera un sensible incremento del consumo. Y si la política fiscal no se cuida, y si el gobierno además se pone querendón en los Consejos de Salarios, la consecuencia inevitable será la inflación.

Cuidado, no nos condenen a ver y sufrir otra vez la misma película. Aunque en tiempos de bonanza, igual sería llover sobre mojado.

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