RICARDO REILLY SALAVERRI
Ha pasado la jornada electoral. Personalmente alejado de la trinchera, en un acto de egoísmo, me tomo la libertad de llamar por teléfono a dirigentes nacionalistas amigos para tener una segunda opinión.
Por este motivo este párrafo inicial lo dedico a Silvio Cardozo, compañero del departamento de Rocha en todas las jornadas. Su señora me dijo que había fallecido en vísperas de los comicios aquejado por una enfermedad cruel. Silvio me lo había contado en las elecciones nacionales del pasado año. No sabía de lo ocurrido hasta ahora. A su casa de pueblo y nacionalismo de la ciudad de Rocha a sus familiares y amigos el abrazo contra el corazón. Es un montonero como tantos más que han contribuido a lo largo y ancho del país a mantener en alto las banderas eternas. Soldado del común, supo también ejercer altas responsabilidades en el departamento. El recuerdo es imperecedero.
En la apertura democrática trabajamos cívicamente juntos. Cuando quien firma se alejó por razones impostergables de Rocha, escuchaba a Silvio en la Vuelta Ciclista. Iba en el móvil de Radio Sport. Lo escuchaba en el campo en Cerro Largo y me causaba gracia. Entre comentarios del pedal, no dejaba de pasar avisos. "Estamos en Arbolito, ustedes saben que aquí se quedó un Saravia". "Estamos llegando a Melo, no les exagero si les cuento que he visto muchos caballos y todos los padrillos son tordillos...". Silvio estás presente siempre.
Pasando a lo nacional, hay muchos comentarios muy autorizados sobre lo que ocurrió el pasado domingo. Hay gente que estudia números y racionaliza conclusiones por lo que una voz ciudadana más, es adecuado se aleje del laboratorio científico y enraíce en el calor de los sentimientos.
En una rueda de amigos en un dibujo improvisado del mapa de la república la imagen era curiosa. El frente amplio ganó en la costa platense y atlántica en el Sur y ganó en Artigas. En el Norte. El Partido Colorado si no se cambian las números finales ganó en Salto y Rivera y el Partido Nacional carga con la responsabilidad de varias intendencias del interior. Con vocación de gitano si fuese una mano de cartas lo primero que surge es que el poder político se ha fragmentado y que, es bueno para los ciudadanos, el mandato del pueblo es que habrá mucho que negociar y buscar acuerdos. Es algo bastante uruguayo. Para hacer las cosas no habrá más remedio que conversar mucho.
Sobre el sistema electoral vigente hay dos opiniones extremas. La una dice que es democráticamente bueno votar a cada rato. La otra reza que esto es demasiado largo. Esta es nuestra posición. Hubieron muchos votos en blanco y abstención, a pesar de las multas que penan el no concurrir a las urnas. Es un mensaje. Un año de elecciones es mucho tiempo y se llega con el gaucho cansado. Somos algo más de tres millones de habitantes. No da para votar todos lo días. El destino nacional mejor es posible. Tenemos todo. Y, nada de las tragedias que a cada rato son noticia internacional que pasan por otros lados. Votemos menos. Imaginemos más y hagamos más. Hay mucho que conversar. Mejor.
"El resultado electoral obliga a negociar y transar y ese es un buen dato para la democracia".