Triunfó la libertad

"Las municipales demostraron que al votante no se le puede llevar de la nariz".

ANTONIO MERCADER

La libertad del elector fue la gran triunfadora en las municipales del domingo.

Un primer ejemplo lo dieron los blancos y colorados que cruzaron las fronteras partidarias para encolumnarse contra el Frente. El voto masivo a los blancos en San José (concertado en pacto previo entre dirigentes) y a los colorados en Salto (surgido de forma espontánea, sin pacto alguno) son dos muestras de que la concertación funcionó aun contra los dictados de los líderes que intentaron sujetar a los suyos. En el futuro nadie podrá ignorar estas tendencias autárquicas del votante de los partidos tradicionales.

Un segundo ejemplo lo dieron los frentistas que votaron en blanco o anulado para expresar su descontento en Montevideo pese a los llamados a respetar la disciplina partidaria. Allí, el rechazo al tortuoso camino seguido para nominar a Ana Olivera se juntó con el disgusto por la gestión en la intendencia, todo lo cual confirmó el declive del oficialismo en la capital.

Un tercer ejemplo lo dieron todos los electores puesto que más allá de sus colores políticos premiaron a quienes gobernaron bien. Por citar dos casos tan evidentes como antagónicos digamos que así fue reelecto, por generoso margen, el eficaz intendente frentista de Rocha al tiempo que resultó derrotado su correligionario de Treinta y Tres, víctima de su deslucida actuación. Pruebas palpables de que lo racional predominó sobre lo emocional.

Un cuarto ejemplo fue el sopapo asestado a la elección de alcaldes, ese infausto legado de Tabaré Vázquez -apoyado, hay que decirlo, por dirigentes blancos y colorados- que la gente rechazó con bronca. Este es un aviso para las cúpulas partidarias que ahora están hablando de introducir unas reformas electorales que la gente no reclama. Entre todos los mensajes enviados el domingo pasado a través de las urnas si alguno no figura es esa necesidad de promover una nueva reforma de la Constitución.

Un quinto ejemplo lo constituyó la ausencia del pronosticado "efecto de arrastre" que a nivel departamental iba a tener el triunfo de José Mujica en lo nacional. El Frente perdió varias intendencias y bajó sensiblemente su total de votos en relación con la suma que cosechó el año pasado. Eso demuestra una vez más que en las municipales el elector decide con su propia cabeza en función de las diversas realidades locales.

Un sexto ejemplo de libre albedrío y buen juicio fue la forma en que se castigó la soberbia del oficialismo frentista, en especial a aquellos candidatos convencidos por las encuestas y su personal olfato de que vencían de cualquier modo. Hubo alguno como el derrotado candidato frentista de Salto que proclamó que no debatía con sus contendores porque ganaba igual con o sin debate. La gente castigó tanta arrogancia.

El último ejemplo de autonomía lo brindó la militancia de izquierda a la hora de celebrar la victoria de Ana Olivera en Montevideo. Por una vez, esa militancia se quedó en su casa tal como lo mostraron las desoladoras imágenes de TV ante la sede frentista. Es que cuando los partidos hacen mal las cosas -recuerden lo de la "heladera"- la gente pierde hasta las ganas de aplaudir.

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