Ana María Abel
Lic. Ciencias Familiares
Al final del verano se suceden los casamientos multiplicando así los compromisos sociales. Una amiga, separada de su marido, me comentó: - No voy a ninguna boda más. Cuando el juez recita los artículos del Código Civil, es como si me clavaran un puñal: "Los cónyuges están obligados a vivir juntos, se deben fidelidad mutua y auxilios recíprocos".
A raíz de sus sentimientos, conversamos sobre ciertas estadísticas. Algunas podrían dar pie a pensar que el matrimonio como institución social está en declive y otras, como la de Anastasia de Waal (informe del Instituto de Estudio de la Sociedad Civil, Londres) muestran que casarse continúa siendo un sueño para el 70% de los jóvenes, aunque el creciente número de parejas de hecho pruebe lo contrario. Vistas las consecuencias socioeconómicas negativas de tantas separaciones, la esencialidad del matrimonio como institución humana se refuerza. A muchos jóvenes les atrae más un futuro que asegure una relación afectiva duradera a largo plazo, que la inseguridad del "probamos a ver qué pasa". La pareja de hecho es inestable desde el "vamos". El no saber hasta cuándo van a estar juntos, provoca inseguridades y miedos no siempre conscientes, conduce a posponer los hijos y por lo tanto, la formación de una familia. Puede llegar a ser un motivo para luchar menos por mantener un trabajo o por mejorar la preparación profesional. Otros jóvenes crecidos en hogares rotos y con carencias afectivas, no desean para sus hijos esos desajustes y sienten la necesidad de confiar en el matrimonio para toda la vida. Ven contradictorio el amor a plazo fijo con la fuerza natural de sus sentimientos. El puro sexo sí que es caduco, pero la decisión voluntaria libremente expresada en el registro civil, o en la Iglesia, de compartir totalmente la vida, no puede tener a priori fecha de vencimiento.
Sé que nada de esto consuela a mi amiga. Se ríe con el cuento de Eduardo, un taxista con el que charlé durante un trayecto. Él llevaba la foto de sus hijos en el tablero del coche, así que surgió fácil la conversación. Me dijo: "Los matrimonios de ahora no saben lo que es transpirar la camiseta del matrimonio. Muchos jóvenes nacidos en la cultura del usar y tirar la aplican a todo indistintamente, también al amor. Juegan a ser esposos antes de casarse y una vez casados tienen la tendencia a jugar a ser solteros". En el matrimonio asumimos un compromiso: "prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida". En la práctica podemos a veces dar la impresión de que la promesa es inversa: "prometo serte fiel en lo próspero pero no en lo adverso, en la salud pero no en la enfermedad y amarte y respetarte sólo cuando lo merezcas". flia@iuf.edu.uy
Gestogramas no sustituyen la consulta.
Se están divulgado las tablas para calcular caseramente la fecha de parto. La ansiedad por conocer los datos que aportan los gestogramas no exime de la consulta periódica al médico para el seguimiento de un embarazo saludable.