El Senado rechazó una declaración propuesta por la oposición, a raíz de la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo, que instaba "al gobierno de Cuba a promover el pluralismo político y garantizar las libertades (...)", en el entendido que "los derechos humanos deben ser respetados por todos los Estados".
Esta actitud del oficialismo no es novedad. Siempre han sido celosos custodias de los derechos humanos según el país o el movimiento político de que se trate, de acuerdo a sus conveniencia ideológica. Y, en este sentido, nunca han aceptado críticas al gobierno cubano de los hermanos Castro, cualquiera sea el atropello a los derechos humanos de los habitantes de la isla. Porque, como dijo el senador Abreu, en este caso no se trata de derechos humanos, sino de izquierdos humanos.