Reiterando una idea ya esbozada en la campaña electoral, José Mujica confirmó en los días previos a su llegada a la Presidencia, su decisión de gestionar la venida al Uruguay de campesinos ecuatorianos dispuestos a trabajar en "trabajos que los nuestros no quieren hacer". Sin embargo, minutos después de asumir su cargo, el nuevo ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, rechazó ese proyecto al decir que no cree que la solución para el agro sea importar trabajadores de menor calificación. Acierta el ministro porque las mejores perspectivas para un país no importa si es desarrollado o subdesarrollado, se abren cuando logra atraer a personal de alta preparación e integrarlo en disciplinas de punta. Traer al Uruguay a pobres campesinos extranjeros equivale a comprarse nuevos problemas.