Homicidios ocurridos en la calle movilizan a la Policía

Casos. En uno de ellos, joven adicto fue muerto de dos tiros

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Los casos de homicidio no dan tregua a la Policía. Ayer se aclararon dos casos, pero ahora se investigan otros dos crímenes callejeros cometidos en la noche del miércoles y la madrugada del jueves.

Gritos y corridas despertaron en la madrugada de ayer a decenas de vecinos del barrio Villa Española. Una pelea entre dos bandas de jóvenes -muchos de ellos menores de edad- comenzó en los pasajes de unas viviendas ubicadas sobre la calle Gavilán. Varios vecinos alertaron al 911.

Cuando arribaron los móviles de la Comisaría 13ª y Radio Patrulla, los policías encontraron a Nicolás García, de 16 años, caído en la calle, en medio de un charco de sangre. Un móvil de emergencia médica constató su fallecimiento como consecuencia de una puñalada.

Según las primeras averiguaciones de los investigadores, el problema entre estas bandas se habría originado en un baile el fin de semana pasado, donde ya se habían enfrentado. Anoche se volvieron a encontrar. La Policía interrogó a varias personas y el autor del agresión homicida ya está identificado y es intensamente buscado; se trataría de un adolescente de la zona.

El otro homicidio quedó al descubierto ayer en la madrugada cuando vecinos de la Cruz de Carrasco vieron un cuerpo junto a unos matorrales de un predio baldío en Diego Espinosa y calle 17 Metros.

Alejandro Palomeque Sequeira (27) fue asesinado de dos disparos por la espalda.

Debajo de su cuerpo había una pala y a su lado una jaula del tipo pajarera.

Una tía de la víctima declaró a la Policía que el joven era adicto a la pasta base y que hacía poco había salido de la cárcel. Los investigadores de la Comisaría 16ª y de la División Homicidios manejan la hipótesis de que el joven podría haber sido muerto por un vecino al que había robado.

ACLARADOS. Paralelamente, ayer dos homicidios cometidos en el Cerro y La Teja fueron resueltos y sus responsables marcharon a la cárcel.

El crimen ocurrido en el Cerro fue el 20 de enero en las puertas de un almacén de la calle Javier Siti, donde varias personas jugaban a las cartas y tomaban cerveza. Hasta allí llegaron dos hombres en una moto, pararon frente al comercio y comenzaron a disparar a mansalva con pistolas calibre 22. Cuatro personas fueron baleadas, entre ellas un hombre de 32 años que recibió un impacto de bala en la cabeza y horas más tarde falleció.

Con la descripción física de algunos testigos los investigadores de la División Homicidios efectuaron allanamientos y lograron capturar a un joven de 20 años, sin antecedentes y a Rafael Alex Castro Senay, de 25 años, con antecedentes por violencia privada, hurto agravado y receptación. Ambos dijeron que tenían desavenencias con la víctima y que decidieron darle una "lección". La Justicia envió al joven de 20 a la cárcel por homicidio y lesiones graves. En tanto, Castro fue procesado por lesiones graves.

El otro crimen que quedó aclarado ocurrió en diciembre de 2009 y la víctima fue acribillada a tiros en la esquina de Rivera Infarta y Cayetano Molina, en La Teja. Rodrigo Lescano, de 20 años interceptó a su víctima, a la que buscaba por una pelea que habían mantenido y le vació en el cuerpo el revólver calibre 22.

El trabajo de la División Homicidios logró identificar rápidamente al agresor, pero hasta el miércoles éste había logrado mantenerse prófugo y se había ausentado del barrio.

Sin embargo apenas regresó a la zona fue capturado. Lescano tenía antecedentes por suministro de estupefacientes y ahora se le agregó el de homicidio intencional.

Asesino preso en Paysandú

El hombre de 35 años que mató a su ex mujer de 31 fue ayer a la cárcel por un delito de homicidio. Como informara El País este individuo, que carecía de antecedentes penales aunque tenía denuncias por amenazas de parte de la mujer, esperó a la víctima que salía de su trabajo y con la que tenía un hijo. Discutieron y en determinado momento sacó un cuchillo de la matera y le asestó varias puñaladas. La mujer murió en el lugar.

El homicida huyó y arrojó el arma en algún punto del recorrido hasta su casa. Según dijo, cuando llegó se bañó y aguardó que la Policía lo llegara a detener.

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