Una empresa automotriz china se instaló en Uruguay, esperando armar 40 vehículos por día. Pero está armando apenas 12 unidades en cada jornada y los chinos analizan llevar su producción a Brasil. La planta industrial opera en dos turnos y medio por día y emplea a 440 trabajadores. Aun así no puede cumplir con la demanda que había establecido un objetivo de armar 960 vehículos en enero y en realidad sólo se fabricaron 264. A esto se suma un conflicto que ha planteado el sindicato metalúrgico porque 9 obreros que estaban a prueba resultaron despedidos y en su lugar fueron contratados otros 10. Es triste que la escasa productividad uruguaya, determine que gran parte de esta promisoria actividad, se desplace a otro país. Que un sueño que se puso en marcha el año pasado, naufrague.