BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA
Con la firma de todos los ministros, Cristina Fernández removió al titular del Banco Central "por incurrir en mala conducta e incumplir los deberes de funcionario público" y anunció una demanda penal contra él. Ya nombró a un director interino.
Tras la grave crisis institucional que ocasionó el conflicto entre el gobierno y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) por el uso de las reservas federales por el Tesoro para pagar la deuda externa, la presidenta Cristina Kirchner echó por decreto a Martín Redrado.
Ayer de tarde, la presidenta convocó de urgencia a todos los ministros y la reunión concluyó con un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que remueve al titular del Banco Central "por incurrir en mala conducta e incumplir los deberes de funcionario publico".
"Es una medida que no me gustó tomar. Ya está el decreto, creo que todos lo tienen y que no vale la pena seguir hablando. Sigue con el ejercicio el vicepresidente hasta que asuma el nuevo presidente. A la mala conducta, se le sumó el incumplimiento de los deberes de funcionario público", dijo la mandataria en un acto, tras firmar el documento.
La jefa de Estado también dio instrucciones al procurador del Tesoro de la Nación, Osvaldo Guglielmino, para que inicie una demanda penal contra el economista.
La Carta Orgánica del Banco Central establece, en el artículo 9°, que "los integrantes del directorio podrán ser removidos de sus cargos por el Poder Ejecutivo, por incumplimiento de las disposiciones contenidas en la presente". Además, aclara: "La remoción de los miembros del directorio será decretada por el Ejecutivo cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público". Este es el argumento central del gobierno en el DNU.
Sin embargo, el texto de la entidad también agrega que para removerlo, antes deberá "contar con el previo consejo de una comisión del Congreso de la Nación". Esta comisión, según la Carta, debe ser presidida por el presidente de la Cámara de Senadores (Julio Cobos) e integrada por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía de la misma, y por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados.
Pero el gobierno no cree que las decisiones que tome esta comisión sean vinculantes, según dio a entender el jefe de gabinete, Aníbal Fernández.
"Las decisiones son de la presidenta, cuando no está en coincidencia, tiene que renunciar. La Carta Orgánica dice que una comisión legislativa tendrá que evaluar la situación y aconsejar, pero no es vinculante. Ya hubo un caso en 2001, cuando se deja en claro que el consejo no tiene fuerza vinculante, es sólo una opinión, es un acto preparatorio que no produce efectos jurídicos", manifestó.
El jefe de gabinete defendió la remoción: "El decreto (de las reservas) tiene validez y Redrado no cumple con este decreto. El objetivo primordial era el decreto. La crisis que estamos viviendo, a partir de esa situación, es porque no se cumple la normativa. No sólo no ejecuta, sino que entorpece el funcionamiento del directorio".
La caída. Martín Redrado se enteró de su destitución por los medios de prensa, al igual que cuando se enteró de la creación del Fondo del Bicentenario. De mañana, al salir de su casa rumbo al Banco, reiteró que no pensaba renunciar.
Sin embargo, el día no terminaría de esa manera. Temprano, su vice, Miguel Ángel Pesce, le exigió que liberara los fondos necesarios para blindar los vencimientos de la deuda.
En declaraciones a radio Mitre, el entonces vicepresidente se despegó de su titular y mostró su apoyo al oficialismo. "Una norma que tiene rango de ley debe ser cumplida", planteó Pesce en alusión al DNU de la creación del Fondo firmado por la Presidenta. "Si bien el Banco Central es autónomo en sus decisiones respecto del Poder Ejecutivo, no es autónomo de la Constitución Nacional ni del orden institucional", reforzó.
"Lo que hace a la estabilidad económica es el orden institucional", concluyó.
Y mientras Redrado trabajaba en su despacho, un grupo de directores mantenía una reunión con Pesce. El encuentro entre el entonces vicepresidente y algunos miembros del banco empezó de mañana y terminó a las cuatro de la tarde.
Fuentes cercanas al ex presidente del BCRA habían desestimado la formalidad de la sesión, ya que no contaba con el visto bueno de Redrado. Precisaron que el directorio no puede comenzar una reunión formal si no es convocada por el presidente y cuenta con la presencia del secretario.
Pero al caer la tarde resultó que la reunión sí había sido convocada por el presidente del Banco Central de la República Argentina: tras el anuncio de la remoción de Redrado, Aníbal Fernández dijo que su sucesor interino en el cargo sería Miguel Ángel Pesce, su ex vice.
El economista que se desempeñó en varios cargos públicos ya ha tomado algunas decisiones al frente del Central. En la reunión que mantuvo ayer -cuando aún era vicepresidente- con los directores, decidieron ordenar que se dé curso a la orden de Cristina Fernández de facilitar el Fondo para el Bicentenario.
El Fondo, creado por la presidenta hace menos de un mes, supone el traspaso de US$ 6.569 millones al Gobierno para que éste cancele su deuda externa en 2010. En contra de un dictamen de la Dirección Jurídica del mismo Banco, el "directorio" de ayer tomó la decisión. Esa que evitaba Martín Redrado y que le valió el cargo.
Qué pasó desde el origen del fondo del bicentenario
14/12/2009: Cristina Fernández anunció la creación del Fondo para el Bicentenario con el objetivo de reservar dinero para la cancelación de la deuda de 2010.
17/12: Diputados opositores pidieron a Redrado que "cumpla con sus deberes legales y se abstenga de librar reservas".
18/12: Boudou declaró que el Fondo no era sólo un seguro sino que el dinero iría a parar a manos de los acreedores.
28/12: La provincia de San Luis pidió a la Corte Suprema impugnar el decreto de creación del Fondo. En el Congreso se desató una disputa por el control de los DNU.
29/12: Diputados opositores presentaron un amparo contra el DNU y la creación del Fondo. Por la causa iniciada por San Luis, un juez imputó a Redrado y Boudou por el uso de las reservas.
30/12: La Corte Suprema pidió al Gobierno que explique sus razones para el pago de la deuda con reservas del Central.
5/01/2010: Después de dos semanas sin poder abrir la cuenta en el Central para concretar el Fondo, el kirchnerismo presionó a Redrado mediante un comunicado del viceministro de Economía, Roberto Feletti.
6/01: Aníbal Fernández y Amado Boudou exigieron firmemente la renuncia del titular del BCRA, él se negó.
7/01: El gabinete firmó un DNU removiendo a Redrado. Anunció que lo juzgará por incumplimiento de funciones.
Redrado buscó el equilibrio
Economista diplomado en Harvard, Martín Redrado comenzó su carrera profesional con Jeffrey Sachs. Después de trabajar en EE.UU., volvió a Argentina como presidente de la Comisión Nacional de Valores durante el gobierno de Menem. Tal vez será recordado en el BCRA como un hombre que buscó el equilibrio: el punto medio entre los planes del Gobierno y la coherencia económica, entre las concesiones y la salvaguarda de los límites. A pesar de estar en desacuerdo con varias políticas gubernamentales, Redrado trabajó para evitar los choques de intereses.
Se negó a dejar el cargo por 48 horas
Buenos Aires | "Aníbal, quiero que se vaya", le ordenó Cristina Fernández al jefe de gabinete el martes de noche. Fernández llamó por teléfono a Martín Redrado y lo citó para el miércoles a primera hora. Los deseos de la presidenta serían cumplidos apenas 48 horas después.
Fernández y Redrado se encontraron a las 8.30 en el despacho del primero. Estaba todo definido. Pero una opción se le escapó al gobierno: que el titular del BCRA se atrincherara y se negara a dejar el cargo
La Presidenta expresó su bronca. "Que demuestre su palabra de caballero", comentó, mientras se conocía la resistencia de Redrado a dejar su puesto.
Pero parece que el economista no se sorprendió con la orden de Fernández. Sólo atinó a decirle que su rechazo a destinar las reservas para el Fondo del Bicentenario buscaba hacerse de un mayor andamiaje legal. Pero Fernández ni se movió de su postura. Por orden de Cristina, Redrado se tenía que ir.
En la Casa Rosada ya comenzaba la jugada final. Un cable anunció el pedido presidencial y hasta del nombre del reemplazante de Redrado. Lo mismo hizo el sitio web oficial del gobierno. El jefe de Gabinete lo ratificaba en la radio. Redrado desmentía su renuncia.
El ministro de Economía, Amado Boudou, daba una conferencia de prensa y anunciaba como terminada la gestión de Redrado, mientras celebraba la llegada de Mario Blejer al Central, que nunca se dio.
Kirchner creía, junto con la Presidenta, que el titular del Central hacía su juego político. El jefe de Gabinete amenazó con llevar el caso a la Justicia mientras la estrategia seguía su curso de presionar públicamente -a través de entidades financieras o economistas afines- a Martín Redrado.
Al final, la presión creció. Tanto que fue ejercida por el pleno del Gabinete Ministerial y la firma de un nuevo DNU. El designio de Cristina, finalmente, fue respetado. La Nación/GDA