Es tradición. Molesta para algunos, divertida para otros, pero tradición al fin. Como todos los fines de año, trabajadores de Ciudad Vieja y el Centro despidieron el último día laboral arrojando agua y papeles picados a las calles.
En estas fechas, el calor ayuda a que muchos tomen con sonrisa un refrescante —e inesperado—chapuzón desde las alturas. Algunos, como se aprecia en las fotos, son más precavidos y pese al fuerte sol salen a la calle con paraguas.
Estos festejos se trasladan luego al Mercado del Puerto donde miles de personas despiden el año en un baño gigantesco de Sidra, Ananá Fizz y, por supuesto, Medio y Medio.